Ranos 54-55
Ranos 54-55

FUENTE DE PIEDRA

«Con Villarino hemos topado, Sancho»

Una vez superado en 1671, pleno iure, el escollo del cambio de advocación de la patrona de «Misericordias» a «Virtudes» como ya comentamos en otra nota anterior, la siguiente traba a la que tuvo que hacer frente el pueblo llegó un siglo más tarde, en 1795, en plena efervescencia de las epidemias y con una población reducida a poco más de un centenar de almas. Ocurría hace 225 años y el conocimiento que tenemos de estos hechos se lo debemos a la correspondencia cruzada entre el obispado de Málaga, el vicario de Antequera y el cura párroco de Fuente de Piedra, que es quien inicia este proceso. He aquí lo ocurrido.

En 1795 llegaba un nuevo cura a Fuente de Piedra, D. Manuel de los Reyes Villarino. Un sacerdote que tildaba al pueblo, según sus propias palabras, de «suburbio» dependiente de Antequera. En principio todo fue bien hasta que llega la víspera del día de la patrona de ese año y los vecinos quieren festejar el día 8 de septiembre como lo venían haciendo desde que tenían memoria. Y aquí surge el problema: para el cura Villarino la fiesta que había que celebrar debía ser en honor a Santa Eufemia, el día 16 de ese mismo mes, o sea, una semana más tarde, alegando que, como patrona de Antequera, Fuente de la Piedra, al ser un «suburbio» dependiente de esa ciudad estaba sometido en todo a su jurisdicción.

         Pero los sentimientos no hay quien los frene y en lo referente a su patrona y festividad los villafontenses de entonces, aunque eran pocos, lo tenían bastante claro y no dieron su brazo a torcer.

En estas circunstancias, el párroco no lo dudó un instante y la víspera del día de la patrona, o sea, el siete de septiembre de 1795 escribía al Obispado de Málaga manifestándole entre otras cosas que «… en dicha Población no se observa como día colendo (día festivo) el de Sta. Eufemia Patrona de Antequera, por estar los vecinos imbuidos en el error…» y tal y tal…

Dos semanas más tarde, el obispado se interesaba por la situación en la que estaban, no sólo Fuente de Piedra, también los demás partidos dependientes de Antequera. Para ello solicitó un informe sobre este asunto al vicario antequerano, que contestó siguiendo la misma línea que Villarino y en lo que a Fuente de Piedra atañe dice:

 «En Fuente de Piedra, Mollina, Cuevas Altas, y Bajas no celebran a Sta. Eufemia, como Patrona, que lo es, por serlo de Antequera, y ni aun pueden tener otro patrono, que la Sta. por ser suburbios, o arrabales de esta Ciudad sujetos a esta jurisdicción civil. En Fuente de Piedra dicen, que la Patrona es N. Sra. de las Virtudes, en Mollina N. Sra. de la Oliva…»

Así las cosas, al continuar las presiones por parte del párroco Villarino, a finales de ese mismo año, el obispado decretaba que se observara la festividad de Santa Eufemia, hecho que el cura no tardó en anunciar aprovechando las ventajas que el púlpito le ofrecía.

Pero ni la orden del obispo ni el discurso desde púlpito hicieron mella en la mermada población, pues no hay constancia de que quedase anulado el culto a la patrona: María Santísima de las Virtudes, y con todos los respetos a Santa Eufemia, tampoco hemos encontrado ningún otro documento que aluda a que en Fuente de Piedra se celebrara dicha festividad.

         Otra carta posterior, dirigida al párroco Villarino, fechada el 25 de agosto de 1796, que el cura transcribe dando fe de su autenticidad el 15 de septiembre ante la inminente llegada del día de Sta. Eufemia y la pasividad de los vecinos a celebrar dicha fiesta, nos lleva a la conclusión de que el vecindario no tenían intención de celebrar dicho culto, a pesar de que las «amenazas» fueron recordadas desde el púlpito, ya que la mayoría de los vecinos no sabían leer y por tanto la transcripción escrita que clavó en la puerta de la parroquia era papel mojado (recordamos que tres décadas más tarde, sólo el secretario firma en un acta, el resto de los comparecientes son todos analfabetos y han de firmar estampando una cruz junto a su nombre, en el lugar que el secretario les indicaba). Ese escrito amenazante, clavado en la puerta del templo, entre otras cosas decía:

         « Por el presente se hace saber a todos los vecinos de esta Ciudad, y su Vicaria incluso los Partidos de Mollina, Fuente de Piedra, Cuevas Altas y Bajas, que así en sus Poblaciones, como en sus campos han de guardar por día de fiesta colendo sin poderse trabajar, y con el precepto de oír Misa (bajo) pena de pecado mortal el día de Sta. Eufemia diez y seis de Septiembre de cada año…»

A pesar de todo, el vecindario siguió con su tradición, celebrando la festividad de su patrona, como de costumbre, cada 8 de septiembre.

Finalmente, este embrollo se desvanecerá un cuarto de siglo más tarde, cuando Fuente de Piedra inicie en 1820 el proceso de segregación, conducente a dejar de ser un arrabal o «suburbio antequerano», como lo llamaba el cura Villarino, y pase a constituirse en municipio independiente con todo lo que ello conlleva. Y entre otras cosas conllevó el poder decidir cuál es su patrona, cómo se llama, y cuándo se celebran las fiestas en su honor; sin que nadie se lo imponga ni discuta.

 

Francisco Muñoz Hidalgo

 

 

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