Ranos 54-55
Ranos 54-55

FUENTE DE PIEDRA

 

Artes Menores

(I-6.4)

EL TRONO PROCESIONAL DE LA PATRONA

Al desaparecer en 1936 el trono en que procesionaba la patrona(1) con motivo de los disturbios que precedieron a la Guerra Civil Española, se mandó tallar, para sustituirlo, el que estuvo en vigor desde entonces hasta 2003. 

Antiguo templete de la patrona.

Templete en procesionó la patrona sobre andas hasta 1936

Se cree que fue obra del tallista imaginero Pedro Pérez Hidalgo. Mandado construir tras la Guerra Civil Española, se trata de un trono de carrete, estilo malagueño y talla sobredorada en fondo verde, presentando en su parte frontal central una cartela dorada con el anagrama mariano. En la zona opuesta, otra cartela simboliza al Espíritu Santo en forma de paloma. Los laterales, con bellas decoraciones en las cartelas de ambos lados con motivos florales sustituyeron las originales que representaban a la “fuente de la piedra” y el Cerro de la Virgen.

Vista frontal y detalle, del trono y mandado hacer tras la Guerra Civil Española, atribuido al tallista malagueño Pérez Hidalgo, en el que  procesionó la patrona hasta la adquisición del trono actual.

Tanto la talla como la decoración en general, aunque sobrias, no carecían de finura. Sobre sus cuatro ángulos se erguían, con gracia, otros tantos arbotantes, de bello barroquismo, dorados en oro.

El ajuar procesional (candelabros y ánforas) obra del orfebre lucentino afincado en Málaga, Cristóbal Martos, fue estrenado con motivo de la coronación litúrgica de la patrona en 1989.

Al haberse adquirido un trono nuevo en 2003, del que daremos cuenta más abajo, sólo nos resta decir que algunas piezas de la estructura del trono que hemos venido comentando, han sido readaptadas sirviendo de base a las hornacinas del templo ocupadas actualmente por la Virgen de los Dolores y Corazón de Jesús, otro tanto ocurre con los arbotantes del trono que adornan, igualmente, ambas hornacinas. A su vez, las columnas que las flanquean tienen una larga historia. Proceden de las que adornaban el Altar Mayor de la Virgen de las Virtudes cuando volvió a reabrirse el camarín, que había sido cegado con la reforma llevada a cabo tras el Concilio Vaticano II, allá por los años sesenta del pasado siglo. Vuelto a recuperar el camarín, parte del retablo que adornaba la imagen de San José(2) fue destinado a embellecer el reabierto camarín de la patrona y posteriormente, tras levantarse el retablo actual, presidido por el camarín de la titular de la parroquia, aquellas columnas, que originariamente habían sido del retablo de San José, se han vuelto a reutilizar en las hornacinas que venimos comentando. 

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