Ranos 54-55
Ranos 54-55

FUENTE DE PIEDRA

 

Lugares con Historia

11

LA FÁBRICA DE ABONOS

Y

LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL

Una de las características históricas que define al siglo XIX es la industrialización. Gran parte de los beneficios obtenidos en la primera revolución industrial fueron reinvertidos. Así nacieron multitud de compañías, convertidas en sociedades anónimas, en muchas de las cuales el capital fue aportado por accionistas extranjeros. Compañías que invirtieron y se asentaron por todo el país. Esto es lo que pasó en Fuente de Piedra durante la segunda mitad del siglo XIX. Pero veamos cómo fueron asentándose las bases durante la primera mitad de ese siglo para que esto ocurriera.

Hasta mediados del siglo XIX el templo parroquial ponía límite al casco urbano por poniente. Medio centenar de metros más allá, aislado, se erigía el palacete del marquesado de Fuente de Piedra. A partir de ahí un ligero declive del terreno permitía ver totalmente despejada la amplia depresión de Fuente de Piedra y, al fondo, recostada a lo largo, La Laguna Salada del mismo nombre.

La mayor parte del terreno que se avistaba desde este punto mas alto, en el que se levantaba la casería del marquesado, formaba parte de su hacienda. Y allí, donde ese declive cesa y el paisaje llanea por los tres costados restantes, entre pueblo y laguna, empezó en Fuente de Piedra la actividad industrial que caracterizó al siglo decimonónico. Allí quedó ubicada la Estación de Ferrocarril y en sus inmediaciones, en el paraje llamado Los Juncares, lindando con El Retamar, se levantaría poco más tarde la Fábrica de Abonos.

La Fábrica de Abonos según un grabado de finales del siglo XIX.

     A todo ello ayudó la envidiable situación geográfica de municipio, al que dio un fuerte impulso económico la llegada del ferrocarril. La vía férrea que unía Córdoba y Málaga, incorporaba en su rosario de localidades a Fuente de Piedra, lo que le iba a reportar múltiples beneficios. 

Estación de ferrocarril de Fuente de Piedra en la actualidad.

     El trazado férreo fue votado1 favorablemente por las Cortes el 3 de febrero de 1856, y habría que esperar a 1863, para que fuesen expropiadas las parcelas por las que habría de discurrir el camino de hierro, que permitiría ver circular la primera máquina de vapor. Esa primera máquina de vapor pasaba por Fuente de Piedra la mañana del jueves 10 de Agosto de 1865. Numerosos vecinos bajaron a dar la bienvenida a aquel convoy que había salido a las 6 de la mañana de Córdoba, dirección Málaga.

(Déc. ’50) Trabajadores de Vías y Obras en Fuente de Piedra. 

Al fondo, una de aquellas máquinas de vapor.

A ilustres empresarios malagueños debemos el impulso y la tenacidad por conseguir unir por ferrocarril la capital malagueña con la del Reino a través de Córdoba. Nombres como Jorge Loring, Tomás Heredia y Martín Larios están estrechamente vinculados a este tramo férreo.

Con La Laguna ocurría otro tanto. Hasta entonces había sufrido varios intentos de desecación y todos fueron paralizados. Pero el conato que se gestó en 1870 parecía imparable. Tanto es así que el 4 de Julio de ese año la Comandancia de Resguardo de la Sal terminaba su cometido en La Laguna y hacía entrega al alcalde villafontense del “Inventario de Bienes”. En definitiva: el ejército retiraba su custodia a La Laguna. A partir de entonces sería el Cuerpo de Carabineros, centralizado en Campillos, el que la vigilara, y no tan de cerca, ya que la responsabilidad recaía en manos privadas, pues se había creado la compañía encargada de la desecación de vaso lacustre2 y S. A. el Regente del Reino,3 el 15 de Agosto de 1870 concedía a:

“D. Guillermo Partington y D. José Joaquín Figueras el aprovechamiento de las sales que  existen en las lagunas de Fuente Piedra y las que se produzcan durante los tres años en que han de darse por terminadas las obras de desecación de la misma, dándosele la debida posesión y mandándose no se le ponga impedimento alguno en su explotación y uso."4

En realidad hubo graves y muy serios impedimentos. La explotación llevada a cabo por los galos a través de su Société civile française des Terrains et Salines de Fuente-Piedra, pasa en 1880 a manos de la Compañía Agrícola y Salinera de Fuente de Piedra, que continuó con la explotación.5 Cinco años más tarde, en 1885, Don Victoriano García Quintana, en representación  de dicha compañía solicitaba licencia municipal de obras para emprender la inmediata construcción de una fábrica de abonos,  que incluía una casa para la administración, almacenes y demás dependencias necesarias para la explotación industrial. El cabildo municipal, entendiendo que se trataba de una empresa seria y con personal suficientemente cualificado y competente no hizo ninguna observación al requerimiento y dio vía libre a la construcción.6 De este modo, la Compañía Agrícola y Salinera de Fuente de Piedra, en el terreno conocido por Los  Juncares levantaba la fábrica de abonos bajo la supervisión de su director facultativo D. Laureano Calderón,7 hombre de mucho carácter y vivo de genio,8 y del ingeniero D. Julio Groján.

Vista de la Estación de Ferrocarril y Fábrica de Abonos desde la Laguneta del Cerro del Palo

Y fue así como aquel conjunto de edificaciones, hoy en ruinas, fue levantado en la segunda mitad del XIX, siguiendo los cánones de la arquitectura industrial  de moda en la época.10 Aunque el hierro, uno de los materiales que lo caracteriza (Cristal Palace, Torre Eiffel, Estación de Atocha, etc.) fue utilizado relativamente, no ocurre lo mismo con el ladrillo que, empleado acertadamente se deja ver como nota distintiva del momento en los alféizares y arcos escarzanos de puertas y ventanas, dando un toque muy peculiar a las construcciones de la época de las que son bellos ejemplares el conjunto de edificios de la fábrica de abonos, la estación férrea y la clásica chimenea, símbolo majestuoso que se eleva pregonando tanto el carácter industrial de la zona como el siglo en que nació.

   La luz eléctrica llegaba a Fuente de Piedra en 1908; cinco años más tarde, la compañía suministradora “Santo Domingo”,11 solicitaba al cabildo permiso para hacer dos tendidos de cables para el transporte de la energía. Uno con objeto de suministrar electricidad al vecino municipio de Mollina, que la demandaba, y otro, hasta Los Juncares, para abastecer de fluido eléctrico a la Fábrica de Abonos. 

Aspecto que presentaba el complejo de la Fábrica de Abonos en los años ’80.

Este último tendido fue aprovechado por el cabildo municipal que instaló varios puntos de luz a lo largo de su trazado, lo que supuso mantener iluminado el trayecto de carretera que une el municipio con la estación férrea. Trayecto muy transitado por los vecinos de toda la comarca que se dirigían a tomar los trenes mixtos que circulaban de madrugada. De este modo, la fábrica de abonos, a partir de 1913 contó también con energía eléctrica.12

La fábrica mantuvo su actividad hasta 1951, momento en que se abandonó la explotación de las salinas al dejar de ser rentable. Pero hasta entonces, la sal llegaba a los almacenes y recibía el tratamiento de molienda adecuada hasta alcanzar la granulometría deseada.  Culminado el proceso se almacenaba formando montañas, similares a los almiares, de donde se iba extrayendo para su distribución a las zonas demandantes. Distribución que se hacía generalmente a través del ferrocarril, con cuya estación era colindante.

El complejo industrial de la Fábrica de Abonos se fue manteniendo en relativo buen estado de conservación hasta bien avanzado los años ’80 del pasado siglo. El abandono total a que se ha visto abocada la ha llevado a presentar el estado ruinoso actual, del que ni siquiera se ha salvado su majestuosa torre, símbolo de la actividad y del siglo que la vio nacer. A pesar de todo, aunque cercenada y maltrecha, aún permite que las cigüeñas sigan anidando en su cúpula.

La Fábrica de Abonos en la actualidad

Hoy, aquel ruido provocado por la ida  venida de los pasajeros, el del silbar de aquellos trenes de vapor a su paso por la estación, el provocado por la carga y descarga de las mercancías en vagones de madera y el de la febril actividad de la fábrica de abonos, ha sido sustituido por el silencio. El silencio  fantasmagórico que transmiten los esqueléticos edificios abandonados de la Fábrica de Abonos. Silencio quebrado sólo por el ulular del viento al mecer la maleza que, de forma salvaje, ha invadido todo el recinto.

 

 

Fragmento de “Historia Temática Villafontense”

Capítulo LUGARES CON HISTORIA:

La Fábrica de Abonos y la Estación de Ferrocarril”

Por Francisco Muñoz Hidalgo

(En composición)

 

 

 

 

 

 

1.- A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1859 doc. Nº 262

2.- Société civile française des Terrains et Salines de Fuente- Piedra

3.- En 1870 la regencia estaba en manos del General Francisco Serrano.

4.- A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1870 doc. Nº 37

5.- De 1870 a 1951 fueron muchos los problemas que tuvieron que sortear las distintas sociedades que explotaron la sal del sustrato de La Laguna. Pero, al no ser este lugar para extendernos en ello, invitamos al lector interesado a consultar el capítulo titulado La Laguna: crónica histórica.

6.- Archivo Municipal de Fuente de Piedra. Documentos de Secretaría. Año 1885. Leg.  3 doc. Nº 5

7.- Tío carnal de Calderón Serrano, circunstancia que propició el que éste se trasladase a Fuente de Piedra y publicase entre 1887 y 1888 tres trabajos relacionado con Fuente de Piedra en el Boletín de la Real Academia, en los que detalló profusamente la geología y biología del término y La Laguna Salada de Fuente de Piedra.

8.- Su carácter le llevó a tener más de un incidente con los empleados.

9.- Aprovechando que estaba D. Julio Groján en el pueblo en enero de 1885, el alcalde le pidió que valorase la situación en que había quedado el templo tras el terremoto de 1884, siendo su dictamen el de peligro para el vecindario, lo que motivó el traslado de los enseres de la parroquia a la Casa Palacio del Conde del Castillo de Tajo, y el cierre  del templo.

10.- Estilo historicista, ecléctico, y arquitectura del hierro.

11.- La fábrica de la luz, se encontraba en la actual calle La Iglesia y llevaba por nombre “Santo Domingo”, siendo gestionada por la empresa “Paniagua y Compañía”. Sobre este asunto puede consultarse el capítulo titulado: La Luz Eléctrica.

12.- A.M.F.P. Acta Capitular de 19 de Noviembre de 1913.

 

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© generacion-ranos54-55.com