Ranos 54-55
Ranos 54-55

FUENTE DE PIEDRA

Arquitectura Civil

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LA FUENTE DE LA PIEDRA

La fuente que dio nombre al lugar fue levantada con pilares a pie de manantial. Desconocemos el aspecto que tenía cuando aquel legionario romano le dedicó el ara inscrita que resaltaba sus cualidades. Pero a lo largo de los siglos, las crónicas nos han ido dejando constancia del conocimiento que de las propiedades curativas de sus aguas tuvieron las distintas culturas que deambularon por la zona. La primera noticia acerca de la fábrica que se hizo al manantial la tenemos en la extensa obra de Juan de Dios Ayuda, médico titular de los cabildos de la ciudad de Guadix y también Subinspector General de las aguas minerales del Reino y de la Real Academia Médica de Madrid, entre otros muchos cargos que, en el Tomo III de su obra de inacabable título: “Examen de las Aguas Medicinales de más nombre que hay en las Andalucías”,1 al referirse a la Fuente de la Piedra dice sobre su fábrica:

“Aunque naciendo el agua de esta fuente hacia arriba por entre los bancos de piedra expresados, no haya sido fácil recogerla en correspondiente arca, y que saliese por año, se procuró no obstante en el reinado del Señor Felipe II resguardarla en lo posible y dar a conocer que no se la miraba con la indiferencia de ahora. Así se manifiesta que la revistieron por los cuatro ángulos  de un pretil de correspondiente altura, y su materia mármol roxo, permaneciendo todavía el lienzo que mira al norte y cae sobre el pilón, y en él la inscripción siguiente:

Esta obra mandó hacer la Ciudad de Antequera siendo Corregidor el Ilustre Señor D. Francisco Coello. Año de MDLX

El citado pilón también del mismo mármol, subsiste todavía, pero solamente se descubre el borde; pues hallándose más alto el terreno que le cerca, y no habiendo cuidado darle corriente al agua, se ha atarquinado poco menos que la fuente, de cuyos escalones para baxar a ella apenas quedan rastros: me aseguraron que en el pilón había otras inscripciones.”2

Al margen de la fábrica romana y las que con posterioridad los musulmanes pudieran hacer sobre el manantial, es en 1560, a trece años del nacimiento del pueblo, bajo el reinado de Felipe II, cuando se le practica la fábrica que, un cuarto de milenio más tarde, en 1819, aprovechando parte del material anterior, sirve de cimentación a la obra que se le practicaría para solventar el problema endémico de epidemias --que dejó la población a punto de desaparecer--,3 debido al encharcamiento de la zona o atarquinado,4 como nos dice Juan de Dios Ayuda más arriba. Y lo dice con propiedad, pues su obra fue impresa en 1798, cuando el Prado y la fuente estaban totalmente sumergidos por el agua estancada.

Saneada la zona y reconstruida la fuente en 1819 en estilo neoclásico, se reutilizaron tanto los elementos romanos como los aportados 259 años atrás.

Y en ese estado se mantuvo, con algunas reformas periódicas como el alcantarillado del desagüe en 1929, hasta que tres décadas más tarde, en 1959 fue enterrada “in situ”.

Restos de fábrica romana reutilizada en la reconstrucción de la “fuente de la piedra” en el siglo XVI y que quedó enterrada con el levantamiento de la fuente en 1819

Posando para la posteridad

(1959) Momentos en que se procede al enterramiento de la “fuente de la piedra” 

En la fuente saciaba su sed el pueblo y el abrevadero se lo permitía al ganado

 

   En la década de los noventa, simbólicamente es devuelta a la superficie reutilizando parte del material original enterrado; es levantada una de características similares, que desplazada unos metros hacia el oeste, sirve para recordar que fue una fuente como aquella la que dio razón de ser y nombre al pueblo: Fuente de la Piedra.

La “fuente de la piedra”, El Prado con árboles y al fondo

 la calle Los Carros, hoy Nuestra Señora de las Virtudes

El símbolo del pueblo recuperado

 

 

 

Fragmento de “Historia Temática Villafontense”

Capítulo.- ARQUITECTURA CIVIL: 

La Fuente de la Piedra

por Francisco Muñoz Hidalgo

(Obra en composición)

 

 

1.- AYUDA, Juan de Dios: Examen de las Aguas Medicinales de más nombre que hay en Las Andalucías, En que se da noticia de la situación, contenidos, virtudes y métodos con que deben usarse las de cada fuente. Imprenta Real, Madrid, 1798

2.- AYUDA, Juan de Dios: Ibídem, pág. 313-315

3.- Sobre este tema puede consultarse el tema Las Epidemias, en el bloque Desastres Naturales.

4.- Llenarse un lugar del lodo o tarquín que dejan las aguas estancadas.

 

 

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