Ranos 54-55
Ranos 54-55

FUENTE DE PIEDRA

 

Edad Moderna y Contemporánea

 

32

LA “FUENTE DE LA PIEDRA”

Clave del nacimiento del pueblo

El nombre del municipio, así como la evolución que éste ha tenido, está tan estrechamente relacionado con la famosa fuente de propiedades curativas que hubo hasta hace pocos años y fue tan estimada en la antigüedad, que nos ha resultado imposible separar los temas: “El nacimiento del pueblo”  y “La fuente de la piedra”. Por este motivo, ambos temas van de la mano alternándose en el presente apartado.

La “fuente de la piedra”: agua para todos

 

 

       La “fuente de la piedra” fue el eje conductor que determinó el origen y evolución del pueblo actual y también el de los asentamientos anteriores.

Los pueblos siempre eligieron lugares próximos al agua para sus asentamientos y por tanto es lógico pensar que esta zona, abundante en ella y con las propiedades de curar el “mal de piedra”1 y estómago –entre otras muchas enfermedades— ya hubiese sido habitada en tiempos anteriores a Cristo. De hecho, el testimonio más antiguo, tiene su origen en el Neolítico, al que pertenecen unos útiles líticos encontrados bajo el propio venero, cuando los arqueólogos procedían a la recuperación de la “fuente de la piedra”, que fuera enterrada en 1959 como más adelante comentaremos.2

Restos de fábrica romana reutilizada en la reconstrucción de la “fuente de la piedra”

en el siglo XVI y que quedó enterrada con el levantamiento de la fuente en 1819

 

 

Si bien carecemos actualmente de pruebas que nos permitan afirmar que los pueblos que se sucedieron en la zona hasta la llegada de los romanos, bien transitando por ella u ocupándola (entre ellos los turdetanos, fenicios, o cartagineses) aprovecharan las aguas de la “fuente de la piedra”, también hay que considerar los copiosos yacimientos  arqueológicos de sus inmediaciones, no excavados aún y que, por tanto, siguen guardando una valiosa información que quizá pronto puedan arrojar luz sobre el tema que vamos tratando, dada su proximidad. Al efecto, valga como referencia el valioso yacimiento de La Noria, cuyo horizonte ocupacional abarca más de un milenio.3

Es bajo el dominio romano cuando encontramos un nuevo  testimonio, en este caso, literario-arqueológico, y muy significativo por cierto; hace referencia a la fuente de la piedra, eje en torno al cual gira la historia del pueblo, dándole razón de ser y nombre. Se trata de un ara inscrita en latín. Ambrosio de Morales (1513-1591), en su Descripción de España4 nos dice respecto de ambas:

“Y de ser aquella tierra de esta naturaleza de producir aguas tan saludables, tenemos un testimonio de más de 1.300 años. Es una piedra que está agora en Antequera a la puerta del Hospital de la Concepción: mas muchos son vivos que saben como se traxo de las ruinas de la antigua ciudad de Nescania. Allí estaba la piedra en una huerta cabe en una fuente casi tan buena como esta otra de que vamos tratando de la cual no está muy lexos. Es ara, y assí tiene estas letras:

FONTI. DIVINO.

ARAM. L. POST

HVMIVS. SATV

LIVS. EX. VOTO

D.D.D.

Que dice en castellano: “Lucio Postumio Satulio por voto que tenía hecho dio, y dedicó esta Ara de esta Divina fuente”. Parece cierto –prosigue--  que este Postumio Satulio, sanó con el agua de aquella fuente de alguna enfermedad, y así hizo voto de ponerle aquel Altar con su dedicación, y llamarla Divina para declarar su excelencia y celestial virtud”.

Parece ser que esta piedra, que actualmente se encuentra en Antequera, fue recogida en Nescania (Valle de Abdalajís), aunque indudablemente perteneció a esta fuente según afirman los cronistas de la época que se interesaron por la cuestión. El Dr. D. Alfonso Limón Montero (s. XVII)5 en su Espejo Cristalino de las Aguas, aporta sólidos argumentos al respecto. Por su parte, el presbítero malagueño Cecilio García de la Leña (1789), en sus Conversaciones históricas malagueñas difiere en cuanto a la procedencia del Ara. Según el referido autor, el traslado de la misma se realizó directamente desde Fuente de Piedra a Antequera. En su novena conversación leemos:

“En Antequera, traida del Lugar de fuente de la Piedra, a tres leguas del Valle de Abdalajís. (continúa leyenda de la lápida y prosigue): Ya se puso esta inscripción en nuestra conversación VI pág. 141; cuya lección repito aquí: “Lucio Postumio Satulio en cumplimiento de su voto, dio y dedicó este Ara a la Fuente Divina”, que como dexo dicho a Vm. Tenía la virtud de sanar la enfermedad del mal de piedra en la orina.6

Los romanos llamaron al lugar “FONS DIVINUS”.7 Posteriormente sería identificada con otros apelativos.8 Y como consecuencia, alrededor de aquella fuente, debió surgir --si no existía ya antes--, un núcleo urbano de cierta importancia en la comarca, precisamente por el poder de sus aguas.9 La presencia de restos romanos en las zonas conocidas como La Sota, Los Solises y El Castillo, vienen a informarnos de la existencia de un núcleo urbano de cierta extensión situado al sur del manantial. A su vez, al N.O, a unos trescientos metros, en Los Castillejos, la amplia dispersión de restos encontrados denuncia otro asentamiento urbano de cierta entidad, que contaba así mismo con una importante necrópolis, independiente de la de la Noria.

Durante la Alta Edad Media su fama se fue perdiendo siendo conocida sólo dentro del ámbito comarcal. No obstante, su denominación primitiva, el nombre originario, pervivirá en el tiempo y este pasaje histórico del siglo XIX nos lo confirma diciendo:

“Otros (bloques de piedra) fueron traídos luego de Nescania, a siete millas al oeste, donde se construyó una aldea en 1547 para los inválidos que venían a tomar las aguas de la antigua “Fons Divinus”, llamada ahora la “Fuente de la Piedra” por ser buena para las dolencias del riñón.10

El pueblo actual nace con la Edad Moderna,11 pero se asienta sobre poblados anteriores. Aunque ya lo hemos tratado en otros temas,12 se hace necesario recordar que Fuente de Piedra fue “reconquistada” por los cristianos en 1462.

Posando para la posteridad

 

Durante 85 años (1462-1546), el lugar estuvo despoblado, pero el interés de sus aguas evitaría que esta situación se prolongase y sosegadas estas tierras, tras los choques armados entre moros y cristianos, inválidos y demás enfermos encontrarían en ellas la solución a sus males. Nuevamente las aguas irán adquiriendo renombre tras los oscuros siglos de la Alta Edad Media, en que se llegó a perder casi totalmente su celebridad.

La continua afluencia de gente desde los más remotos lugares dio lugar a la creación de una aldea en 1547 que fue bautizada con el nombre de FUENTE DE LA PIEDRA, indudablemente en honor al célebre venero. Su fama llegará ahora a latitudes distantes y el líquido será exportado incluso al nuevo continente descubierto años atrás: América.

Los vecinos recogen agua de la “fuente de la piedra”

 

 

Los primeros edificios se construyeron con la piedra extraída de una cantera que se encuentra en la parte posterior de la fuente. Curiosamente esa era la peña que cedía al agua sus propiedades curativas. El Dr. D. Alfonso Limón Montero nos dice en su Espejo Cristalino de las Aguas, según recopiló del folio 130 de la Descripción de España de Morales, cuyo párrafo dice literalmente.13

“la causa de todo este bien tengo por cierto es nacer, y pasar aquel agua por veneros de oro. Conjetúralo el haber un venero amarillo en la piedra, que dice está sobre la fuente de la cual sacaban piedra para el edificio del dicho lugar, y que...”

Los edificios más lujosos fueron a su vez adornados con los fragmentos de un palacio y teatro antequeranos, igualmente utilizados como cantera. La mayor parte de estos fragmentos fueron empleados para la construcción del Convento de San Juan de Dios (Antequera), y algunas de estas piedras aún son visibles pues están incrustadas en los muros cerca del Arco de los Gigantes, también en Antequera. Otros que se encontraban en Nescania (actual Valle de Abdalajís), sirvieron para adornar las viviendas que antes mencionábamos.

En un pasaje histórico del siglo XIX, al que ya hemos hecho referencia, leemos:

“Otros (fragmentos) fueron traídos luego de Nescania, a siete millas al oeste, donde se construyó una aldea en 1547 para los inválidos que venían a tomar las aguas de la antigua Fons Divinus, llamada ahora La Fuente de la Piedra por ser buena para las dolencias del riñón.”14

Construido este caserío sobre las cenizas de poblados anteriores fue expandiéndose progresivamente. Treinta años más tarde existían unas doscientas casas. Ambrosio de Morales y Rodrigo Méndez Silva así nos lo explican en unos testimonios recopilados por el Dr. Montero, que escribe:

“Es tanto el crédito de las aguas de dicha fuente, que afirman Morales y Silva, que por la frecuencia de los que acudían a ellas se pobló un pequeño lugar por los años 1547, y hoy está la población tan crecida que llega a número de doscientas casas tomándose el lugar el nombre de dicha fuente llamándose Fuente la Piedra.”15

También, en el capítulo VII de la “Población general de España”, de Méndez Silva, leemos:

“Tiene una laguna de sal, comprendiendo una legua de largo, y media de ancho, de que se provee aquella tierra, y a tres leguas, la afamada Fuente de la Piedra, saliendo a borbotones entre medicinales yerbas, cuya agua es eficacísimo remedio de este mal; siendo tanta la frecuencia de gente, que se pobló ano 1547 un pequeño Lugar de su apellido.”16

 

Compartimos la opinión de D. Diego Vázquez de Otero, que dice:

 

“Aunque en alguna parte hemos leído que ya en el siglo XVI constituía un núcleo urbano, creemos que su antigüedad es mucho más remota, pues debió existir como tal ciudad en los tiempos de la dominación romana en España, ya que de entonces se conserva en Antequera entre sus piedras milenarias, un Ara o Altar en el que se lee un grabado en latín en el que reza: FONTI DIVINO. ARAM L. POST HVMIVS. SATVLIVS. EX VOTO. D.D.D., que traducido al castellano dice: Lucio Postumio Satulio sanó de su padecimiento con el agua de esta fuente y así hizo voto de ponerle aquel altar con su dedicatoria, llamándola divina para resaltar sus virtudes excelsas. De suerte que el nombre de esta villa de Fuente Piedra nace de la virtud de las aguas de su fuente que tienen la propiedad de curar el mal de piedra esto es, de disolver los cálculos renales y los de vejiga. Circunstancia y antigüedad que recogió el eximio historiador Ambrosio de Morales quien en su “Descripción de España” dice que es la más famosa de todas las de nuestro país. La llama de Antequera, de la que dista dos leguas y porque perteneció a su jurisdicción y porque desde muy antiguo se le conoció con ese nombre cuando todavía no se había fundado el pueblo que en la actualidad se llama así.”17

En efecto, Fuente de Piedra fue fundada en 1547, fecha en que le es asignado dicho nombre. Los poblados que existieron con anterioridad poseyeron tanto nombres como ubicaciones diferentes.

El término de Fuente de Piedra fue jurisdicción de Antequera. De ahí que a la fuente se le conociera por Fuente de Antequera. Posteriormente con término municipal propio, Fuente de la Piedra abarca dicho manantial, pero por inercia se le sigue llamando por el anterior. Cecilio García de la Leña nos lo confirma diciendo:

“Para dar a Vm, una bella idea de ella, de su antigüedad, y virtudes, basta trasladarle lo que escribe nuestro célebre historiador Ambrosio de Morales al fol. 51 de su Descripción de España, baxo el nombre de Antequera por estar a dos leguas de ella, al que han seguido nuestros Historiadores modernos.”18

Este autor, aún conociendo el nombre del Lugar la sigue llamando de Antequera, posiblemente para no inducir a error, y escribe así en su IV conversación:

“No hay duda son muchas las aguas medicinales y minerales que hay en estos contornos y todo el Obispado, como irá Vm oyendo, entre las que sobresalen porque se han hecho más uso de ellas, las de los Baños de Hardales, de Bilo, El Duque y para el mal de piedra las de este Lugar cerca de Antequera.”19

Por sus notas sabemos que Leña conocía el nombre del Lugar y prueba de ello es que en la conversación dedicada a ella, la titula: “Agua de la Fuente de Piedra”, añadiendo adición en letra más pequeña que dice: “Término de Antequera”. A su vez nos habla de la aldea que había surgido en torno al venero.

La palabra Lugar, se refiere en este caso a un poblado mayor que aldea (200 casas), y sin categoría de villa (entonces era un arrabal de Antequera).

Sin embargo, poco importa el nombre que se utilizara para designarla pues, sea uno u otro, se trata del mismo manantial. Con ello pretendemos dejar bien claro que en los textos que a continuación añadimos sea “Fuente la Piedra” o “Fuente de Antequera” como se la denomine, se trata del mismo venero.

En los siglos XVI y XVII las aguas vuelven a adquirir renombre siendo ponderadas al máximo. Esta fama llegó hasta América y otros puntos a donde fueron exportadas como más adelante veremos.

Pero las aguas, motivo principal de la resonancia y celebridad de ésta fue no fue la única singularidad del Lugar; una flor: la Saxifragia, poseía las mismas cualidades que el líquido, y fue utilizada tanto para la litiasis urinaria como certificado de garantía y procedencia en las aguas que se comercializaron.

Con varios racimos de esta planta se confeccionaba una corona abierta que los aguadores que trasportaban el líquido hacían pender de su cuello certificando así la procedencia del  agua ya que dicha flor sólo nacía alrededor del venero. Morales, en su citada obra nos dice literalmente al respecto:

“La más insigne, de todas las fuentes de España, parece es la de Antequera, por la gran fuerza que tiene contra la terrible enfermedad de la piedra, que se engendra dentro de nuestros cuerpos. Por esto se lleva por España más de cien leguas, y aún a Nápoles se ha navegado en nuestros días, porque también conforta mucho el estómago, y ayuda contra otras grandes enfermedades. Pónese muy gran recaudo en que se haga falsedad de dar otra por ella, por esto si se lleva a los lugares cercanos, los aguadores que viven de llevarla, se ponen guirnaldas de la yerba Saxifragia, de que la fuente está rodeada, y si llega la yerba fresca en la guirnalda, es señal de haber llegado a la fuente, y cogido el agua, por no haber aquella yerba sino allí en toda aquella tierra. Cuando la llevan lexos un Escribano dá testimonio de la persona, día mes y año en que se cogió el agua, y después el Cura de la Iglesia sella los cántaros de manera que no puedan abrir sin sentirse; y Escribano y Cura hay porque poco a poco por la frecuencia de los que van por el agua, se ha poblado de treinta años a esta parte allí un Lugar, y aunque la fuente se llama de Antequera, dos leguas está de aquella Ciudad, y la tierra que tan aparejada es para criar la yerba Saxifragia, a quien se le dio en latín este nombre por la fuerza que tiene en quebrantar y hacer pedazos las piedras en los cuerpos, comunica aquella virtud a la vena de agua, que por ella pasa.”20

El Dr. D. Francisco Criado y Balboa, presbítero y médico de Antequera, persona muy acreditada en su época, y que había analizado sus aguas, nos dice de la Saxifragia mayor que es la que con más frecuencia nacía alrededor del venero:

“Las trillas del arroyo que sale de esta fuente están pobladas de una yerba pequeña de diez dedos de alto, poco más o menos, con un tallito quadrado de un color inclinado a roxo: que produce con igualdad quatro ramillos a todas partes y por ellos, y por lo alto muchas flores pequeñas azules y blancas a racimos: la raiz es chica y delgada. Muchos herbolarios la tienen por singular por no hallarse en otra parte.”21

D. Diego Vázquez de Otero, por su parte, añade:

“Dicha hierba “Saxifragia”, da flores blancas y tiene raíz bulbosa. Su infusión se viene usando de tiempo inmemorial contra el llamado Mal de Piedra.”22 

El nombre científico por el que se es conocida esta hierba no cabe duda que es el más apropiado: del latín Saxi: Piedra y Fragia: Romper, deshacer, quebrantar. En conjunto: Saxifragia: Romper la Piedra. Pero entre los habitantes del Lugar la flor fue conocida por el localismo CANIBANO, nombre ajustado al hueco del tallito. Sus propiedades ya las conocían, y se beneficiaron de ellas al comprobar que además confortaba el estómago. Esta circunstancia la comentan varios autores, entre ellos Gómez de Bedoya y Paredes, García Leña, Limón Montero, etc.

Volviendo a las aguas, en 1697, el Dr. D. Alfonso Limón Montero, en los legajos de su: Espejo Cristalino de las Aguas, describe ampliamente sus propiedades curativas y cita los nombres de otros médicos de la época que se ocuparon de la cuestión. Por su parte, D. Pedro Gómez de Bedoya y Paredes, en su Historia Universal de las Aguas Minerales,23 hace una exposición igualmente amplia, citando las notas tomadas por el Dr. Montero, Dr. Balboa y otros como D. Juan de Segura y Alva (médico de la villa de Archidona) y D. Francisco Criado y Balboa (sacerdote y médico de Antequera), que contribuyó a una exacta y completa relación de esta fuente y sus “virtudes”, enviando además el análisis de dos azumbres de agua, concluyendo que éstas adquirían su poder al pasar por tierra con minerales de oro, marcasita y acero. Coinciden todos los doctores que es muy dulce y fría en verano y que, por su singularísima virtud de curar toda enfermedad de piedra en riñones y vejiga y confortar el estómago la habían llevado a Italia y a las Indias. Añadían que otras virtudes eran la de desopilar poderosamente a las mujeres en sus faltas de evacuaciones menstruales, abrir las obstrucciones de los hipocondrios, hígado y bazo, páncreas, mesenterio y madre (útero); dando fe que no había enfermo de estas dolencias que tras tomarla no hubiera sanado perfectamente o tenido considerable mejoría.

Mucho se opinó por estas fechas sobre el material que daba el poder al agua. Hubo quien afirmaba que el líquido pasaba por ciertos minerales (oro, marcasita, acero), que le conferían estas virtudes. Otros achacaban sus propiedades a la flor Saxifragia, postura no compartida por otro sector que basaba su negativa en la poca profundidad que sus raíces alcanzaban.

Morales nos dice que el poder de las aguas era adquirido en la cantera de piedra amarilla que hay en la parte posterior del venero. Cantera cuya veta aflora violentamente a la superficie en dirección a C/ El Castillo. Esta teoría no fue compartida por el Dr. Montero, afirmando tajantemente éste que las centellas de metal fácilmente observables en dicha piedra no cedían ninguna propiedad como tampoco lo hace el oro. No obstante, coincide con Morales al decir que estas virtudes eran adquiridas en la tierra por la que el elemento pasaba.

Por su parte, para Gómez de Bedoya y Paredes, las propiedades eran adquiridas en la cantera de piedra, encontrando explicación al comprobar como otro golpe de agua que nace en las inmediaciones tiene efectos distintos por no pasar por dicha roca. Al respecto en su Historia Universal de las Aguas Minerales24 nos dice:

“Confirma esta sospecha, el ver que otro golpe de agua, que nace cercano a dicha fuente, tiene efectos contrarios, y de ellos infieren que tanta diferencia en una breve distancia, parece, que procede de no pasar esta segunda agua por el mismo mineral que la primera, ni participa cosa alguna de dicha peña. Siempre se ha tenido por cierto, que transita por minerales de Acero y Marcasitas, los cuales comunicaban la virtud, o por tierra en que se cría mucha Saxifragia, planta que tiene la misma virtud de quebrantar la piedra de la vejiga de la orina, de que se halla totalmente poblado todo aquel cerrillo, y cima de la fuente.”25

En efecto, cuando el año 1819 y bajo el reinado de Fernando VII, las aguas estancadas, que ocasionaron la muerte de muchos que las bebieron, fueron levantadas, se construyó el pilar hacia el que se canalizaron ambos veneros, correspondiendo los dos caños de la izquierda al manantial medicinal. Para identificarlos, una placa fue instalada en la cabecera del primer caño, donde se conservó hasta que en 1959 fue enterrada.

Fuesen unos u otros los materiales que aportasen dichas propiedades, las aguas eran medicinales y un siglo antes Santa Teresa de Jesús ya lo comentaba en sus famosas cartas. Cartas que dicen así:

68-6A,2.- A Doña Luisa de la Cerda, Antequera. (Datada en Avila, a 9 de junio de 1568): “...viene de camino un pariente mío que siendo niño tuvo piedra y con esa agua de esa fuente sanó que nunca más la tuvo...”

77-2A,3.- Al P. Ambrosio Mariano de San Benito (Madrid) (Fechada en Toledo a 5 de febrero de 1577): “...No me escribe nuestro padre sino que está bueno, aunque con algunas indisposiciones a veces. Ahora lo sanará la fuente que está cabe Antequera...”26

Durante más de dos siglos el manantial gozó de una época de esplendor, llegando su fama a alcanzar latitudes muy distantes. Sería a finales del siglo XVIII cuando se inicie una crisis motivada por las epidemias de “tercianas y cuartanas” de la que no volvería a resurgir. Estas epidemias afectaron a Fuente de Piedra intensamente debido a los vapores que exhalaban las aguas putrefactas estancadas en el Prado (hoy Plaza Pública).27 Consecuentemente la población quedó muy diezmada y el Lugar prácticamente deshabitado.28

Por este motivo, en 1792, dada la gravedad del problema, el Ayuntamiento de Antequera (del que Fuente de Piedra era arrabal), ante la presión de dos corregidores: Casasola y Conde del Castillo de Tajo, muy vinculados al pueblo, pues tenían en él su residencia, contribuyó a que se tomaran medidas “relativamente” urgentes. Decimos “relativamente” puesto que hasta 1818 no se sanearía el Lugar, ya que de todas las manifestaciones expresadas en el cabildo antequerano, fue acordada por mayor número de votos la propuesta del Sr. Leiva,29 que dejaba aparcado el tema.

Mientras tanto, la epidemia seguía cobrando su tributo. Tributo que comenzó a pagarse en el siglo XVIII con la vida de los vecinos que bebían el agua contaminada. El pánico cundió entre la población y la situación se agravaría más tarde, pues nadie iba a tomar las aguas por temor a contagiarse. De este modo, Fuente de Piedra, un pueblo que basaba principalmente su economía en la ganadería y agricultura, pero que aumentaba sus recursos con los comercios, posadas y mesones, destinados a abastecer y dar cobijo a los enfermos que venían a tomar sus aguas, entró en una etapa de crisis que culminaría en una ruina casi total en lo que hoy llamaríamos sector servicios.

La obra de desecación del ejido, a pesar de su urgente necesidad se había retrasado tres décadas, hasta que se terminaron en 1819, bajo la regencia de Fernando VII.

Un año más tarde, en 1820, Fuente de Piedra se segrega de Antequera y le es marcada su jurisdicción. Una jurisdicción que traerá ciertos problemas, especialmente con La Roda de Andalucía, como ya se ha comentado en otro tema. A partir de entonces, el Lugar se convierte en Municipio. Ese mismo año, también se segregan de Antequera: Mollina, Humilladero, Cuevas Bajas y Altas.

Hasta entonces, Fuente de Piedra había pertenecido al Reino de Granada y esto es debido a que el actual territorio de la provincia de Málaga, de la que dependemos, estuvo repartido entre los Reinos de Granada y Sevilla, que junto con los de Córdoba y Jaén, conformaban Andalucía. Sería en 1801 cuando Málaga se constituiría como provincia marítima independiente de Granada.

Fuente de Piedra, además fue territorio limítrofe entre los citados Reinos de Granada y Sevilla. Al reino de Sevilla pertenecían los siguientes municipios (hoy de Málaga): Teba, Cañete la Real, Archidona, Estepona, Ardales y Sierra de Yeguas. Al de Granada. Ronda, Antequera, Fuente de Piedra, Marbella, Torre del Mar, etc.

Más tarde, en 1809, dividida la España peninsular en departamentos, Málaga fue declarada capital del departamento denominado El Salado. Esta nueva división territorial –sin tener en cuenta la de prefecturas decretada por José I, Bonaparte-, de fecha 30 de enero de 1822, convierte a Málaga en provincia. Los últimos retoques que sufrió la provincia hasta quedar tal como la entendemos en la actualidad ocurrieron el 30 de noviembre de 1833.

Aunque en 1818 se saneo el Prado y las aguas de la “fuente de la piedra” volvieron a circular, la salubridad del lugar dejaba mucho que desear por el comportamiento del vecindario. La situación debía ser similar a las plazas medievales, incluida la frase de “¡Agua va!”, a juzgar por el bando que sacó en 1846 el entonces alcalde D. Diego León Jiménez, que no tiene desperdicio y reproducimos literalmente:

D. Diego León Giménez Alcalde Constitucional y Presidente del Ayuntamiento de esta población:

Hago saber a todos los vecinos de esta Población y habitantes en ella que siendo indispensable al Vecindario los daños que esta sufriendo la obra de la Fuente que tanto bien reporta a todos los vecinos de ella y que por ello es una obligación el conservarla por todos pues de lo contrario seria un mal incalculabre el Ayuntamiento de mi Presidencia celoso por el bien de sus convecinos a determinado lo siguiente:

Se prohibe terminantemente el hacer labaderos en toda la misma savia de la Fuente.

Las mujeres interin corre el alpechin por los conductos al caor(¿) se pondran a lavar entre los dos puentes que dividen dicho caor.

Los Guardas de Resguardo y demas vecinos que quieran lavar los Cavallos lo haran en las torneas de las Huertas y de ningun modo los ataran en el piramine(?) de la Fuente.

Los porqueros Consejiles al recoger los cerdos por la mañana para salir al campo los conduciran fuera del pueblo sin pararlos en el prado de lo contrario pagaran por cada uno cuatro reales.

Los Carros Cargados o Vacios que tengan que pasar por junto a la Fuente lo haran por detrás de la arquilla del agua, el que contrabiniere sera detenido y pagara a seis reales.

Los padres y madres a quien a cargo esten los Zagales los amonestaran para que no tiren piedras en la Fuente e igualmente a la Alquilla deposito del Agua, al que se vea introduce porquerías en el pilar pagara su padre o madre un ducado de multa. Si fuese persona mayor. ?.. dos ducados.

No sera sacada ninguna bestia al Prado para que retoce ni trabada.

Las mujeres cuidaran que las gallinas que crian no salgan de sus Corrales a la calle ni que tras pasen al sembrado donde hacen notable daño.

No dudo que los vecinos de esta Poblacion cumpliran exactamente cuanto se deja mandado por entender interesa el bien que reporta el concerbar una obra que da tanto nombre a este pueblo y para que llegue anotisia de todos se firma la presente en Fuente de Piedra a 5 de enero de 1846.”30

Sabido es que tras el levantamiento de la fuente de la piedra en 1819, se anularon dos de los tres accesos de agua que recibía desde el sur (es decir, uno de la C/ Ancha y otro de C/ El Castillo). Sólo se dejó el caudal del centro, que procedía también de la C/ Ancha. Al haber quedado cegado el de C/ El Castillo, las aguas no se rehogaban en la roca que le confería sus propiedades, con lo cual el manantial dejó de ofrecer sus “virtudes”. Pero era tan grande la fama que el manantial había adquirido desde tiempo inmemorial que medio siglo más tarde se seguía comprando el agua por cántaros. Reproducimos aquí una carta, dirigida a D. Juan Antonio Cañero, Secretario entonces del Ayuntamiento de Fuente de Piedra, por un tal Francisco Buzo que era algo así como un gestor, encargado de llevar los distintos documentos que se originaban en el Ayuntamiento y las liquidaciones que se practicaban con las distintas áreas de la Diputación Provincial. La carta dice así:

“Málaga 31 agosto de 1849

Muy Sr. Mío: confirmo a V. mi carta del correo anterior avisándole quedar evacuados los encargos que me confió por su apreciable del 24 y en la forma que deseaba.

Hoy tengo que molestarle para que sirba remitirme á la mayor brevedad posible una carga de esa agua, de modo que no sufra derramen en el camino sirbiendose decirme si sera bien pagado su importe al portador.

Calleja sin salida del Gato nro 17 frente de la portería del Conventico hoy Fábrica de Lienzos es adonde debe dirigirse dicho conductor.

Es siempre de V. su mas A y S.S.S.

Q.S.M.B.

(sigue firma)

Sr. Dn. Juan Antonio Cañero.31

Y efectivamente, el agua fue remitida y el Sr. Buzo dio al conductor carta de pagó por 230 rs. de los que 200 fueron al Gobierno Político, y 30 rs. que fue lo cobrado por los cántaros de líquido que se le enviaron a Francisco Buzo, quedando enormemente agradecido por el servicio. Aunque dudamos que las piedras del riñón las expulsara por tomar el agua de los cántaros que le enviaron. Y decimos que dudamos que las expulsara no sólo porque el líquido ya no tenía propiedades terapéuticas, sino porque el Sr. Buzo se bebió los cántaros que se le mandaron y volvió a pedir otros. Decía:

“Le ruego en el interin se sirva remitirme otra carga de esa agua procurando vengan bien acondicionados los cántaros para evitar derrámenes. El importe, esto es los treinta reales que tenemos convenidos serán pagados al conductor, como lo fueron los de la ultima recibida.”32

Con diligencia, el entonces alcalde, Diego León Jiménez, vigiló de cerca la sanidad de la fuente pública y habiendo observado que a la madre de la fuente caían todo tipo de inmundicias que bajando de la C/ El Castillo, al no existir el pretil actual, se deslizaban por el tajo existente hasta llegar a la misma “fuente de la piedra” de la que se abastecía el municipio, con el consiguiente peligro para la salud, se dispuso a darle solución. Al no disponer el Ayuntamiento del dinero necesario, se acordó con los vecinos que unos arrimarían piedra, otros pondrían la mano de obra, otros abonarían cierto importe, etc. Pero no todos estuvieron de acuerdo y un tal Arcadio Fernández se dirigió al Gobierno Civil de la Provincial que tras escuchar la versión del vecino Arcadio, mandó paralizar la obra y solicitó una explicación al alcalde, que no tardó en responder de forma razonada como podemos apreciar:

“Alcaldía C. Por Arcadio Fernández de esta vecindad se me ha entregado un oficio de V.S. fecha de ayer referente a la obra de una pared levantada en la Calle del Castillo de este pueblo. En su consecuencia debo exponer a V. S. como hago que efectivamente se han empedrado las fachadas de las Casas del mismo, no hasta la Corriente de las aguas, sino las varas que marca la ley, a costa de sus respectivos dueños por carecer este Ayuntamiento de toda clase de fondos para ello, mediante a hallarse dicha calle totalmente intransitable y los muchos peñascos que había en ella y que de ningún modo podrán continuar en aquel estado de abandono, todo ello por disposición de esta Corporación Municipal y beneplácito de sus vecinos y en cumplimiento de las leyes Municipales. Y en atención á que la referida Calle del Castillo que se compone de doce o catorce vecinos, se haya a la Orilla de un Tajo, por el cual se han experimentado algunas desgracias en personas de ambos sexos rodando por él, se había hecho preciso que la mitad de dicha Calle que es donde se haya el Tajo se levantare una pared como de media vara con objeto de evitar estos males y también para la seguridad del empedrado y principalmente para impedir que las aguas e inmundicias que por dicha Calle vienen se introduzcan en la fuente publica que es el mayor objeto de este vecindario y de todas las personas que padecen enfermedad por la notoria virtudes de sus aguas. Dicha obra, como excede de 200 rs y es privativa del Ayuntamiento refleja así se previene en el Capítulo... (sic)... costeándose unos con su trabajo personal, otros con su caballería y materiales y otros que carecen de estos requisitos, pero que están en estado de poder contribuir con una cuota muy módica para ayudar al pago de los operarios y porque esta obra su utilidad redunda principalmente en aquellos vecinos que no tienen casi más entrada ni salida que por el expresado tajo  Sr. V.S. conoce los beneficios que reportan a un vecindario cuando un alcalde celoso coopera á las necesidades de ellos y cumple exactamente con sus sagradas obligaciones; pero jamás hara nada con personas que abrazados exclusivamente al egoísmo, desechan los beneficios que pueden experimentar, y por este motivo aprecian el abandono y perjuicio de sus convecinos. Mas sin embargo, en cumplimiento de lo que V. S. se sirva prevenirme he suspendido dicha obra, hasta que hecho cargo de las poderosas razones que me asisten se digne autorizarme para concluirla, pues que de otro modo quedaría la expresada Calle en peor estado que antes tenía. Dios Guarde 26 abril 1849.  Sr. Jefe  Civil”33

Ante tan incontestables razones la respuesta no tardó en llegar. Se autorizaba al Ayuntamiento para que continuase la obra34 del empedrado y se llevase a cabo de inmediato “tan útil pensamiento.”35

La fuente tampoco se libró de la tormenta política que en 1851 se desató en el pueblo. Conservadores y progresistas estaban muy igualados, pero para desacreditar al alcalde se denunciaron todo tipo de incidencias, por mínimas que fueran, algunas infundadas como se demostraría posteriormente,36 otras, como la que nos ocupa, más que buscar un bien, lo que se buscó fue el fastidio. D. Ramón Díaz, a la sazón alcalde, se estaba construyendo una casa en las proximidades a la fuente. Se habían construido otras muchas sin que nadie protestase. Pero se denunció en el Gobierno Civil de Málaga que, sin saber por donde le llegaban los tiros, no dudó en intentar aclarar el asunto. Y se dirigieron, no al alcalde, que es al que se ponía en el punto de mira, sino al Teniente de Alcalde de Fuente de Piedra, en el siguiente tono:

“Para apreciar debidamente una queja que se me ha dado, necesito que el Ayuntamiento de esa Villa se sirva informarme bajo su responsabilidad si es cierto que el Alcalde D. Ramón Díaz está levantando una casa sobre uno de los manantiales de agua de que se surte el vecindario que tienen la doble consideración de servir para curar el mal de piedra. Si dicha obra podrá causar perjuicios, con que derecho intenta aprovechar dicho terreno, y cuanto se le ofrezca y parezca con respecto al particular, suspendiendo los trabajos desde luego sin perjuicio de resolver lo que fuere de justicia en vista de los datos que por conducto de V. me suministre la referida corporación...”37

La fuente fue testigo presencial de multitud de actos acaecidos en el pueblo. Incluso fue utilizada para inutilizar la sal que fraudulentamente se había extraído de La Laguna. Cuando ésta era requisada se trasladaba al arroyo de la fuente donde se disolvía con el agua y se dejaba correr corriente abajo.38

Y, por supuesto, su fama aún se oía como un eco en lugares lejanos. En 1869 desde una población pacense remitieron oficio a la alcaldía solicitando información en los siguientes términos:

“Teniendo noticia que las aguas de esa localidad tienen la virtud de hacer arrojar los cálculos á los individuos que padecen de la vegija, y teniendo dos amigos que padecen esta enfermedad, deseo haga V. el obsequio de decirme lo que sepa acerca de la virtud de dicha agua, pues si pudiera estarle bien pasaran á esa este verano. Dios Gde. a V. m. a. Cabeza del Buey 15 de julio de 1869”39

Esa fama seguiría latente durante otros muchos años. Así, en 1874, un soldado del Regimiento de Infantería Zamora que se encontraba enfermo, fue mandado por los facultativos para que tomasen las aguas de la fuente de la piedra.40 E incluso el Gobierno Civil de la Provincia insistió en más de una ocasión para que se informase detalladamente de los establecimientos de baños y aguas minerales que existían en el pueblo.41

El continuo uso que de la “fuente de la piedra” hacía el vecindario deterioraba la fábrica, de modo que cada período de tiempo más o menos regular, es decir cada año la limpieza y cada cinco o diez años los arreglos pertinentes en su sufrida construcción. Tal es así que en 1907 la alcubilla donde nacía el agua estaba en tal estado de ruina que por los agujeros penetraba todo tipo de inmundicias ensuciando las aguas,42 por lo que se procedió a su reparación y la de los muros de los cauces y el lavadero, que ya en nada se parecía al que se levantó en 1819. 

1959.- Momentos en que se procede al enterramiento de la “fuente de la piedra”

 

 

El seis de marzo de 1930 se iniciaron las obras para la construcción de un lavadero público.43

Treinta años más tarde, en 1959, un hecho lamentable tiene lugar: las autoridades de la época deciden eliminar la parte posterior y más elevada del pilar, dejando el resto enterrada “in situ” para ser atravesada en su superficie por un trozo de calzada que pone en comunicación con la Plaza de la Constitución (antiguo Prado), la calle Nuestra Señora de las Virtudes. El Acta de tan desatinada idea dice así:

“También dijo el Sr. Alcalde que se había dado cuenta a la Junta Provincial del paro de que habían comenzado las obras de pavimentación y arreglo de la plaza y fuente pública y que aprovechando los fondos recibidos y por recibir de la Junta nacional de Empleo debía procederse a la eliminación del Pilar de la mentada fuente motivado a que es un lugar inmundo aprovechado por los vecinos para realizar operaciones de lavado de ropas y otros similares que nada benefician a la población humana y que se procediese a la retirada de la mencionada fuente hacia la pared de las viviendas sitas al sur de la misma con lo cual quedaba un espacio capaz y muy atemperado para dar vistosidad y ensanche a la calle Ntra. Sra. de las Virtudes, exhibiendo los planos o croquis de la situación en que quedaría aquel lugar. Todos los reunidos opinan que es cierto lo de la insalubridad de la fuente con su pilar y que debe procederse a su traslado hacia el lugar indicado y a que con ello se gana vistosidad y nada pierden los vecinos pues el proyecto es mejorar la recogida de agua adecentando la fuente y aislándola de posibles contaminaciones acordando por unanimidad la ejecución de los trabajos proyectados.”44

1959.- La “fuente de la piedra” a punto de desaparecer

 

 

Indudablemente hay otras formas de evitar malos hábitos que destrozando una construcción que hoy, tras muchos esfuerzos se ha conseguido recuperar en parte, dado que a más de embellecer es el símbolo del municipio al que ha dado su nombre y razón de ser.

Los seis caños de agua que continuamente manaban de la fuente abastecían a la población. Seguidamente se suministraba a los animales mediante un abrevadero construido en la parte anterior del pilar para tal menester. Por último el agua sobrante era utilizada por las mujeres para el lavado de ropa y el líquido, finalmente, regaba las huertas más próximas a la población, distribuyéndose de forma equitativa a través de unas compuertas (tableros), que han dado nombre al punto donde estos se encontraban. El líquido sobrante seguía su curso dirección norte para unirse al arroyo de Santillán y evacuar en La Laguna Salada.

En el silencio de la noche se podía oír e fluir del líquido desde gran distancia, pues el agua salía con fuerza y en abundancia por sus seis caños de grueso calibre.

El municipio ha heredado el nombre del venero. Fuente la Piedra; hoy denominado Fuente de Piedra. El epíteto Piedra no hace referencia al material con que está construido el pilar (creencia muy difundida), sino a las propiedades que el manantial tenía: deshacer las piedras del riñón y vejiga.

Multitud de personas acudían para beber el agua y principalmente para combatir la litiasis urinaria, aunque fueron muchas y muy variadas las enfermedades que eran sanadas o se aliviaban haciendo uso de ella.45

Hubo otros especialistas, además de los autores ya citados, que se ocuparon del tema de las aguas de la “fuente de la piedra”, entre los que cabe destacar: Mariano Sículo, De Rebus Hispaniae en su libro I titulado De Hispaniae Fontibus; Francisco Díaz, libro I cap. 9 de su Tratado de las enfermedades de riñones y vejiga; D. Manuel Almeyda (médico), que analizó las propiedades del agua (legajos); D. Andrés Laguna, analizando los materiales por los que el elemento pasaba (legajos); Los hermanos Mohedano en su Historia Literaria; Masdeu, Jordán y tantos y tantos otros cuya relación sería imposible completar. En esencia el Dr. D. Pedro Gómez de Bedoya y Paredes, al que ya hemos citado anteriormente nos dice sobre las propiedades del agua:

“Algunas experiencias también se tienen de hipocondrios confirmados de humor, que llaman Anasarca46 que lograron con esta agua total alivio: así como en las enfermedades de pecho, es de excelente virtud, y en las asmas humorales prodigiosa. Son tan comunes estos admirables efectos, que los enfermos curados a docenas (es expresión de dicho Sr. Alva), así como que con cuantas dolencias tienen los Vecinos de los Lugares comarcanos, si son crónicas, rebeldes o largas a ningún otro auxilio recurren más que a las aguas de nuestra fuente, principalmente en Tercianas y Quartanas, y otras enfermedades de vicio de estómago, y primeras vías.”47

El pueblo no puede quedar sin agua. Al fondo, sillares para la nueva construcción,

conocida como “Panteón de los Antonios”

 

     Sin embargo, mucho nos tememos que las aguas desde hace más de ciento cincuenta años ya no gozaban de las propiedades que las hicieron célebres. Y la explicación hay que buscarla en el desvío del curso de las corrientes subterráneas cuando se procedió al levantamiento para desecar el ejido en 1819.

Nueva perspectiva en los años 60. El mercado de abastos, el parque y el “Panteón de los Antonios”

 

      Hemos dicho que en 1959 la fuente fue enterrada. Pues bien, para abastecer al pueblo del líquido, hubo que construir una nueva. Eso sí, con canalización de desagüe enterrada para evitar que se lavase la ropa. El resultado final fue un esperpento que los vecinos bautizaron como “Panteón de los Antonios”. El “panteón” tuvo una breve existencia, pues a principios de los años 60 se procedía a la acometida del agua a domicilio.48 El “panteón” quedó como símbolo durante algunos años más. Finalmente, en 1972 fue desmontado y en el centro del “Prado” se levantó otra fontana empleando unas piedras de molino, de escaso mérito y gusto cuando funcionaba, que era en raras ocasiones. Y a esa fuente también le llegó su hora; cuando se levantó el nuevo remodelado del “Prado” desapareció junto con los rosales y el pretil periférico que  delimitaba al parque. 

Década de los 70.- Una nueva fontana adorna el pueblo tras desaparecer el “Panteón de los Antonios”

Momento en que se procede a la recuperación de la “fuente de la piedra”, enterrada en 1959

 

Tras ardua lucha se consiguió que la “fuente de la piedra”, aquella que había dado razón de ser y nombre al pueblo, y a la que tanto se le debía, fuese exhumada  y reconstruida, para recordarnos que tuvimos un pasado, y por añadidura glorioso.

Y hoy se levanta, tímida, mirando también hacia el norte, pero un norte muy distinto a como lo recordaba. Claro que aquel norte se perdió. Pero no definitivamente, pues aún hoy es posible recuperar las aguas medicinales. Ponerlo en práctica corresponde a otros. Ellos tienen la última palabra y, también,  la obligación de enderezar el rumbo, o sea, recuperar ese “norte” perdido, para beneficio de toda la población. 

El pilar de la “fuente de la piedra” queda al descubierto, junto con el empedrado de las dos vías de acceso

Se empieza a levantar la “fuente de la piedra” 

El símbolo del pueblo es recuperado

 

 

 

Fragmento de “Historia Temática Villafontense”

Capítulo.- EDAD MODERNA Y CONTEMPORÁNEA:

La “Fuente de la Piedra”: Clave del nacimiento del pueblo

por Francisco Muñoz Hidalgo

(Obra en composición)

 

     

 

     NOTAS

1 Piedras en el riñón. (Litiasis urinaria)

2 El Neolítico se inicia hacia el 4.500 a. de C., lo que nos trasladaría desde la actualidad a un límite máximo de unos 6.500 años.

3 En el estado actual de lo excavado dicho horizonte va del Siglo VI a. de C. (período íbero-turdetano) al V d. de C. (Tardorromano).

4 MORALES, Ambrosio de: Descripción de España. Fol. 130 y GARCIA DE LA LEÑA, Cecilio: Conversaciones históricas malagueñas. págs. 140-141.

5 LIMON MONTERO, Alfonso: Espejo Cristalino de las Aguas. Alcalá de Henares. 1697.

6 GARCIA DE LA LEÑA, C: Conversaciones históricas malagueñas Málaga, 1789 Pág. 123.

7 Fuente Divina.

8 FORD, Richard: Manuel para viajeros por Andalucía y lectores en casa: Reino de Granada. Tomo II. Madrid, 1980.

9 Arranz, J.L. Diario Sol de España (18/7/82).

10 FORD, Richard. Op. Cit. Pag. 40

11 Los historiadores establecen dos fechas como eje de separación de las edades Moderna y Contemporánea: 1462 Conquista del Imperio Romano de Oriente (Caída de Constantinopla a manos de los turcos otomanos) y 1492 Descubrimiento de América. Teniendo en cuenta que Fuente de la Piedra fue reconquistada por D. Rodrigo Ponce de León en 1462 (11 de abril,) y el pueblo actual nace oficialmente en 1547, año en que Antequera permite la construcción y habitación del Lugar, podemos decir que la actual Fuente de Piedra nace de la mano de la Edad Moderna.

12 Véase sobre este asunto el bloque Edad Media.

13 MORALES, A. de: Op. cit., fol. 130.

14 FORD, Richard: Manual para viajeros por Andalucía y lectores en casa, Tomo II: Reino de Granada. Madrid, 1980, pág. 40.

15 LIMON MONTERO: Espejo Cristalino de las Aguas. Alcalá de Henares, 1697, pág. 105.

16 MENDEZ SILVA, R.: Población General de España. Cap. VII, págs. 118-119.

17 VAZQUEZ DE OTERO, Diego: Los pueblos malagueños. Tomo II, págs. 60-61

18 GARCIA DE LA LEÑA, C.: Conversaciones históricas malagueñas, pág. 140

19 GARCIA DE LA LEÑA, C.: Conversaciones históricas malagueñas, pág. 121.

20 MORALES, A. de: Op. cit., fol. 130.

21 GARCIA DE LA LEÑA, C.: Op. cit., pág. 142.

22 VAZQUEZ DE OTERO, Diego: Op. Cit. Pág. 61

23) GOMEZ DE BEDOYA Y PAREDES, Pedro. “Historia Universal de las Aguas Minerales.” pág. 253.

24 GÓMEZ DE BEDOYA Y PAREDES, P.: Historia Universal de las Aguas Minerales. (1764) pág. 251.

25 Ibídem pág. 251

26 B.A.C. Cartas de Santa Teresa de Jesús, Nº. 212, pág. 1.005 y ss.

27 Estas epidemias afectaron a todo el país y en el Fuente de Piedra tuvo su chivo expiatorio en la fuente como consecuencia de que sus aguas estaban entonces estancadas al haber bajado la capa freática. Indudablemente contribuiría a la propagación de la epidemia. Pero documentos posteriores nos informan que las epidemias continuaron una vez desecado el “Prado”; como había que buscar otro culpable, a partir de entonces lo fue la “Laguneta” del Cerro del Palo.

28 Sobre este particular véase el tema titulado “Las Epidemias”.

29 Bibl. Munic. de Antequera. Acta Capitular 13/4/1792

30 A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1846 Doc. Nº 1

31 A.M.F.P Doc. Sec. Año 1849 Doc. Nº 451.

32 Ibidem Doc. Nº 453

33 A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1849 Doc. Nº 450

34 Véase sobre todo este asunto el tema titulado: Las Calles.

35 A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1849 Doc. Nº 449

36 Sobre este asunto véase el tema titulado: Sobre Litigios y Sanciones.

37 A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1851 doc. Nº 264

38 Ibidem año 1855 Doc. S/N. Sobre este asunto consúltese el tema: Crónica Histórica de La Laguna Salada.

39 Ibidem Año 1869 Doc. Nº 604

40 A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1874 Doc. Nº 157

41 Ibidem Doc. Nº 70

42 A.M.F.P. Actas de las Ses. Ord. y Extraord. 1906-1908 (Sesión 2/3/1907).

43 A.M.F.P. Actas Capitulares, sesión 6 marzo 1930

44 Ibídem sesión 6 de mayo 1959.

45 Véase el tema Propiedades medicinales de las aguas de la Fuente de la Piedra.

46 Encharcamiento generalizado del organismo.

47 GOMEZ DE BEDOYA Y PAREDES, P.: Historia Universal de las Aguas Minerales (1764) pág. 253.

48 Véase el tema titulado: “El Agua.”

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© generacion-ranos54-55.com