Ranos 54-55
Ranos 54-55

L A   S A L: … un regalo de los dioses.

La SAL de La Laguna jugó un importante papel en la

economía de los pueblos que se asentaron en sus orillas.

Si el agua medicinal orientó en parte la vida económica de Fuente de Piedra durante los siglos XVI-XVII, la supremacía la tuvo la ganadería hasta bien adentrado el siglo XVIII y la agricultura terminaría imponiéndose ocupando el primer puesto en los siglos  XIX-XX, no hemos de olvidar que hasta hace pocos años (1959), la explotación de la sal condicionó y complementó la vida económica de los distintos pueblos que se asentaron en el lugar desde hace más de dos mil quinientos años, como lo demuestran los distintos yacimiento que como un rosario se espigan en torno al vaso de La Laguna. Es por ello que la sal, que ha ocupado un puesto privilegiado y de capital importancia en el desarrollo económico de Fuente de Piedra, exige ser recordada y tratada como se merece.

INTRODUCCION.- La sal (cloruro de sodio), es una sustancia imprescindible en el desarrollo de todo organismo vivo y el segundo en importancia después del agua. Los alquimistas lo llamaron el quinto elemento (fuego, agua, tierra, aire... y sal). Tiene fuertes connotaciones simbólicas. Lo tenemos en la maldición de Lot; los conquistadores sembraban los campos de sal para destruir a las ciudades enemigas. Como símbolo del bien ha desempeñado un importante papel en la cultura de los pueblos antiguos: el Evangelio llama a los elegidos la sal de la tierra; a los cristianos nos acompaña desde el bautizo. Los hebreos la utilizaban para purificar a los animales sacrificados a Yahvé. Homero pensaba que tenía virtudes lustrales. Desde otra óptica, la sal ha sido símbolo de amistad y hospitalidad manifestándose en el ofrecimiento de pan y sal con los que el anfitrión recibía al huésped; en contraposición, también fue utilizada para demostrar a un viajero que no era grata su visita. Para ello se derramaba un puñado de sal junto al umbral de la puerta.

Entre las supersticiones andaluzas el derramar sal, se considera presagio de desgracia. Con significado opuesto, los futuros moradores de una casa llevan a ella pan, aceite y sal antes de habitarla para propiciar el bienestar de la familia. La sal ha tenido y tiene vocación de viajera, aparte de una larga, muy larga historia.

HISTORIA.- Se ha demostrado que el hombre, en sus primeros asentamientos (Neolítico), prefería los lugares en que se encontrase abundantemente el agua y la sal, que comercio con ésta ultima y estableció rutas de gran importancia para la época. De ahí que en torno a La Laguna Salada hayan aparecido múltiples útiles líticos).

Los fenicios establecieron algunas de sus grandes rutas comerciales al calor de este mineral.(1) Por otra parte, Roma, según han demostrado varios historiadores, estaba ligada al suministro de la sal. La Vía Salaria unía las poblaciones de Roma y Ostia y tal fue la importancia que adquiere como condimento y conservante que Plutarco diría de ella: “La sal es el más noble de los alimentos, porque es el condimento por excelencia”. Fue un elemento imprescindible en la fabricación del “garum” (salsa muy cotizada en la antigüedad).

Sal, de este nombre deriva la palabra salario, pues fue el medio de pago con el que Roma liquidaba a sus soldados en los primeros tiempos. Más tarde, cuando se hizo efectivo el dinero como pago, se le siguió llamando a esta contraprestación salario, término que acuñó el de sueldo y que daría origen a la palabra soldado.

Bajo el dominio romano, La Laguna Salada de Fuente de Piedra fue ingentemente explotada. Se establecieron rutas comerciales y vías de acceso que ya hemos comentado en otro sitio(2) y que bautizamos en su día, hace más de tres décadas como VIA DE LA SAL.

Durante la Edad Media y hasta 1951 (fin de la explotación salinera) La Laguna sufrió litigios, atentados y proposiciones de desagüe de forma constante; como también hemos comentado en otros artículos. He aquí cómo se extraía este elemento en La Laguna Salada de Fuente de Piedra.

PROCESO DE PRODUCCION.- La Laguna de Fuente de Piedra es de características endorreica y esteparia. Durante la época estival se seca y la sal cuaja de forma natural, sin necesidad de industria alguna, dejando la cristalización en manos de la Naturaleza y sólo apoyada con la construcción de compartimentos estancos o “albercas” que regulaban el nivel idóneo de agua.

Mediado el mes de Agosto se iniciaba el proceso de recogida de la sal. Con una especie de rastrillo de base plana se iba amontonando el mineral depositado en varios metros cuadrados y así sucesivamente. A continuación, por medio de una parihuela que contenía un cajón (similar a una artesa), se trasladaba al borde de un camino que discurría por el interior del recipiente y fabricado con broza de las inmediaciones, o sea, de la propia vegetación palustre (aneas, juncos, etc.), para reforzar el piso y evitar que los carros y reatas se hundiesen en el vaso por efecto del peso del mineral que, ya ensacado, era trasladado a la orilla. Por último, estos sacos se trasladaban hasta el almacén de la Fábrica de Abonos (situado junto a la estación férrea), donde recibía el tratamiento de molienda hasta conseguir la granulometría deseada.

Culminado el proceso se almacenaba formando montañas, similares a los almiares, de donde se iba extrayendo para enviarla a las zonas demandantes, generalmente por ferrocarril gracias a una vía de acceso que se introducía hasta los almacenes. En 1951, esta industria dejó de ser rentable y se abandonó su explotación.

Hoy, la tecnología y las comunicaciones hacen llegar la sal a cualquier rincón del globo, pero hasta no hace mucho, la sal, fue una gran preocupación para la Humanidad, bien porque no se conocían las técnicas para obtenerla, bien porque fallaba el transporte. Esta preocupación no se darían en Fuente de Piedra; los villafontenses siempre la tuvieron a mano gracias a que de su suelo no sólo brotó agua medicinal, también “creció” la sal... otro regalo de los dioses.

 

 

Fragmento de: Crónica de Fuente de Piedra y su Laguna Salada.

por Francisco Muñoz Hidalgo.

 

 

 

 

(1) En este sentido, el yacimiento de La Noria, que trataremos más adelante,  tiene mucho que decir al respecto.

(2) Sobre este particular puede consultarse el trabajo conjunto de Carlos Gozalbes Cravioto y Francisco Muñoz Hidalgo titulado: “Fuente de Piedra: la vía romana de la sal”, en revista Jábega, nº 53.(Diputación de Málaga)  Málaga 1986. págs. 20-23.

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