Ranos 54-55
Ranos 54-55

FUENTE DE PIEDRA

 

Servicios Públicos

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LA ESCUELA

Habría que esperar un lustro desde que, en 1820 Fuente de Piedra se segregara de Antequera, para que en 1825 se estableciera el Reglamento de Escuelas de Primeras Letras del Reino, por el que se procedía al establecimiento de escuelas en poblaciones con más de 50 habitantes.

Por otra parte, también habría que esperar a 1857 para tener la primera ley educativa integral y racional como lo fue la Ley de Instrucción Pública, conocida como Ley Moyano, promulgada durante el reinado de Isabel II, en un intento por solucionar el grave problema de analfabetismo que sufría el país.

Años antes, en 1848 se establecía la división de los pueblos de la provincia para señalarle la dotación que debía percibir el maestro de primeras letras. El importe que correspondió al pueblo estaba en torno a 2.000 rs. al año.1 El servicio se financiaba con ayudas al abono, productos de obras pías, fundaciones y otros recursos que se destinaban a tal fin. Pero como el importe no era cubierto con estas partidas en Fuente de Piedra, salvo alguna excepción en años anteriores, era el vecindario el que tuvo que aportar la diferencia.

Dos años más tarde, en 1850, el presupuesto municipal aprobaba 1.100 reales para pagar a una maestra de “miga”,2 importe que no iban a tener justificación puesto que no había persona alguna que desempeñase ese cargo,3 Maestra de “miga”, no había, pero sí un maestro que venía ejerciendo como interino y no disponía de título, aunque andaba en la “tarea” de conseguirlo. Una vez con el título en su poder fue nombrado maestro titular de Fuente de Piedra. Se llamaba D. Fernando Pérez de Guzmán.4 Pero D. Fernando duró poco. Una vez conseguida su titulación como maestro de primeras letras voló buscando nuevos horizontes con su título bajo el brazo y dando inicio a una constante con el profesorado que llegaba a Fuente de Piedra para ocupar el cargo, que no terminaban de calentar el asiento.

Aunque maestra de “miga”, como hemos dicho, no había, Fuente de Piedra nunca dejó de tener maestro,  aunque éste no estuviese titulado. Y así, en 1851 ya había otro  nuevo profesor de primeras letras.

Gracias a un estadillo que mandó cumplimentar la Comisión Superior de Instrucción Primaria de la Provincia, disponemos de datos muy esclarecedores. El cuestionario habla por sí solo:

“Noticia que el Ayuntamiento y Comisión local de instrucción primaria de este pueblo, da á la comision Superior de esta provincial, según lo prevenido en su circular de 10 de Enero anterior:

       En este pueblo no hay fundaciones, obras pías, legados ó memorias que tengan ó hayan tenido aplicación á la instrucción primaria.5

Tampoco fundaciones, obras pías, legados o memorias que estando destinadas á algún objeto piadoso puedan aplicarse á instrucción primaria.

Tampoco hay productos del caudal de propios por carecerse de estos, ni arbitrios de ninguna clase; pues el sueldo que el maestro disfruta es pagado solamente del presupuesto municipal formado todos los años para acudir á este gasto y otros que son indispensables, sin percibir otra alguna retribución por ningún concepto.6

La Comisión local se compone de las personas siguientes: D. José, Cura párroco: D. Juan del Pozo Casado, presidente de ella. D. José Navarro, Regidor primero. D. José de Rojas y D. Pedro Pachon, vecinos y Labradores de esta población.

El maestro se llama D. Ramón Díaz Borrego, el cual se encuentra en la edad de treinta años. El que no tiene título, y la escuela es elemental, la cual está desempeñando diez años hace7 y con buenos resultados.8

La escuela tiene local capaz para el fin a que se destina y es propiedad de Dª Juana Guerrero,9 gozando el maestro de local propio para sí y su familia.

La escuela se encuentra hoy en buen estado.

La dotación del maestro según el presupuesto aprobado para el corriente año, consiste en 2000 rs. pagados de los fondos municipales y maestra (de miga) no hay; pero el maestro ejerce al mismo tiempo estas funciones por no haber persona capaz para ello; sin percibir retribución de los niños según va dicho.

El maestro tiene el reglamento de instrucción primaria y con arreglo a él ejecuta las disposiciones que previene.

No se ha puesto aun en práctica el Sistema métrico decimal10 ni aun se dan lecciones de agricultura por no estar el maestro todavía provisto de estos libros, pero está haciendo diligencia para ello.

La conducta del maestro es irreprensible y por consiguiente merece buen concepto”.11

En 1852 se crea otra plaza, la de maestra de “miga”. Para el cargo fue nombrada interinamente, Doña Josefa Fernández que tomó posesión como maestra de la clase titular “a fin de que la juventud no carezca de la debida instrucción.”12 Desconocemos si D. Ramón Borrego también se había marchado y le sustituyó Doña Josefa, o se aumentó a dos el número de maestros en la población. Más bien parece ser esto último, pues sabemos que la maestra de “miga” tuvo que ocuparse de la clase titular de forma provisional hasta que la plaza se cubrió de acuerdo con la legislación vigente.

Decíamos que tal vez se amplió el número de clases para los jóvenes y quedó atrás el de “miga” basándonos en que a mediados de Julio de ese mismo año,13 desde Málaga se remitían los títulos de los maestros asignados a Fuente de Piedra.14

Por otra parte, aunque ya sea a finales de ese año, concretamente el 2 de diciembre, desde la Administración de Instrucción Pública de Málaga se amonesta al Ayuntamiento por no haberles pagado. Por esa comunicación creemos salir de dudas y sabemos que al menos eran dos los maestros, toda vez que dice:

“... y bajo la multa de 200 reales de vellón con que desde luego queda V.S. conminado, y que haré efectivo sin consideración de ninguna especial, satisfará V.S. á los Maestros de esa Villa, todos sus adeudos hasta fin del tercer trimestre del año actual.”15

Tanto ese año como en los venideros, los maestros tuvieron dificultades para cobrar, circunstancia que ocurría igualmente en otros municipios del entorno e incluso otros colectivos.16 Y en estas circunstancias, el Negociado de Instrucción Pública de Málaga tenía que intervenir de continuo para que los pacientes maestros cobrasen sus emolumentos y ni bajo la amenaza, de nuevo, de 100 rs. de multa con que se amenazaba al Ayuntamiento conseguían cobrar.17

Puede que el impago fuese el principal motivo por el permanecían tan poco tiempo los maestros de primeras letras. En 1853 se marchó otro de ellos y se propuso como titular interino a D. Francisco Andrade,18 y como estaría la situación que no llegó a ocupar la plaza.

Poca o ninguna suerte tuvo Fuente de Piedra con sus maestros por estos años. Como nadie se presentaba a la vacante de titular, el Ayuntamiento hubo que tirar de lo que encontraba más a mano. Así, se recurrió a D. Francisco Beltrán quien, al parecer, no sabía hacer la “o” con un canuto. En Málaga se enteraron de ello y como el tal Beltrán no estaba provisto, lógicamente, ni de título ni conocimientos para ello se ordenó que dejase de inmediato el magisterio19 y dejase también de enseñar. Y lo más curioso es que el hombre se marchó, pero cobró.20 Lo que no habían conseguido otros con título y conocimientos.

Había que cubrir la vacante que dejaba D. Francisco Beltrán  y le  fue confiada provisionalmente a D. Manuel Blanco, que se hizo cargo de ella hasta que fue cubierta la propiedad.21 Esto ocurría en 1855.

Y la propiedad le llegó a aquél que se había propuesto dos años antes, o sea, D. Francisco Andrade. ¿Cuánto tiempo duró? Poco. Muy poco, y con toda la razón. El Sr. Andrade había visto como aquel que no sabía hacer la “o” con el canuto había cobrado sus honorarios y en cambio él, seguía poniendo la mano y esperando. Se cansó y abandonó su puesto, aunque de palabra, no por escrito, lo que conllevó consecuencias negativas para el ayuntamiento que accedió a su petición de abandonar. Pero D. Francisco estaba dispuesto a cobrar y se presentó en Málaga con sus argumentos y desde allí se obligó al consistorio a abonarle incluso el tiempo que había estado separado de sus quehaceres.22

Pero el pueblo no estaba dispuesto a pagar a un señor que no había cumplido con su deber y empezó a dar largas al asunto, hasta que de nuevo intervino Instrucción Primaria23 de Málaga presionando y el cabildo no  tuvo más remedio que abonar los importes que se le adeudaban.24 Sin embargo, ya no era el pago, era el honor del pueblo y por tanto, los ediles levantaron un acta en el que expresaban lo ocurrido con el tal Andrade que literalmente decía:

“En la Población de Fuente de Piedra á veinte de Setiembre de mil ochocientos cincuenta y siete, reunidos en la Sala Capitular los Sres que componen el Ayuntamiento de la misma á saber D. José Navarro Regidor primero y Síndico, D. Francisco del Pozo segundo y D. Juan del Pozo tercero, bajo la presidencia del Sr. Teniente de alcalde D. Juan Pachón Fernández quien por enfermedad y ausencia del primero desempeña esta Alcaldía interinamente, abierta la sesion, se dio lectura por dicho Sr. á una orden del Sr. Gobernador Civil de la Provincia su Fecha nueve de este mes espreciva á que en veinte y dos de Agosto anterior ordeno á esta Alcaldía la Comisión Superior de Instrucción Primaria, repusiera en su cargo á el maestro de esta Villa, abonandole el sueldo que le correspondiera por el tiempo que había estado separado y que no habiendo cumplido con aquella orden según esponen dicha Comisión Superior con fcha tres del actual ha acordado dcho Sr. que en el termino de tercero días se de cuenta del cumplimiento de aquella. El Ayuntamiento con vista de todo ello acuerda se dé cumplimiento á dcha orden que desde luego se de posesion á el maestro, que resultando como resulto esta separacion por abandono y renuncia hecha por el mismo, se suplique á el Sr. Gobernador, releve á esta Corporacion del cargo ó abono que ordeno se haga al mismo maestro por el tiempo que ha estado separado, mediante á que en dcho tiempo ha estado desempeñando la clase D. José Alarcon nombrado interinamente á quien se le ha satisfecho el sueldo que corresponde, según el presupuesto del mismo maestro, que en veinte y ocho de Mayo próximo pasado dio cuenta el Sr. Alcalde Presidente á este Ayuntamiento de la renuncia que de la clase de enseñanza había hecho D. Francisco Andrade que el no haberle ecsigido la dimicion por escrito era por ignorar este Ayuntamiento fuera requisito indispensable por cuya rason tuvo a bien admitirsela verbal y por conocer tambien que en nada se perjudicaba la enseñanza publica puesto que en cuatro años que ...(sic)... ni un solo discipulo por su nulidad e incapasidad, y en prueba de ello que se pidan informes por dcho Sr. Gobernador á la Comicion local de este pueblo y á el Sr. Inspector que tambien ha visitado su clase. Por cuyas circunstancias este Ayuntamiento es de sentir que por el Sr. Presidente se suplique á el Sr. Gobernador los releve del pago del sueldo interin dcho maestro ha estado separado. Por el Sr. Regidor Síndico D. José Navarro se manifesto que en veinte y cinco de Mayo ultimo se le presento el referido maestro D. Francisco Andrades quien le manifestó iba a dejar el cargo de la enseñanza aconsejandole dcho Regidor no la dejase y caso de hacerlo diera cuenta á el Sr. Alcalde para reponer la bacante á fin de que no quedase abandonada la enseñanza, á los dos dias despues, le presentó la dimicion por escrito, y le contesto la presentara a él Alcalde que habia hecho muy mal en abandonar la escuela sin dar parte antes de su determinacion, que como inciden ...(ilegible)... quiere conste para los efectos que haya lugar. Con lo cual se concluyo este acta que firman todos los Sres. Consejales de que yo el Secretario Certifico. (siguen firmas).”25

Evidentemente hubo discrepancias entre alguna autoridad y el Sr. Andrade respecto a su método de enseñanza y éste se marchó sin más. Posteriormente, se arrepintió volviendo al mismo, pero ya había sido cubierta provisionalmente la vacante por lo que a efectos legales, para Málaga, el titular era el Sr. Andrade. Ahora el problema venía cuando había que pagar a ambos, es decir, a D. Francisco y al que le sustituyó durante el tiempo que anduvo por ahí dando vueltas.

Se confeccionó el acta, pero a efectos legales no quedaba constancia escrita de dicha renuncia por lo que Instrucción Primaria de Málaga insistía que había que abonarle su sueldo.26 Y de esta forma, el uno por no saber y el otro porque sabía demasiado, cobraron sus honorarios.

Hasta 1858, de los dos profesores que había en Fuente de Piedra, el maestro venía cobrando dos mil reales anuales y la maestra mil trescientos treinta y tres. Pero ese mismo año experimentaron una notable subida según ley. El Maestro pasó a cobrar tres mil trescientos reales y la maestra dos mil doscientos,27 lo que suponía casi un 50% de aumento.

Como dato curioso y para poder hacernos una idea de cómo funcionaba la escuela y cuál era el material empleado a mediados del siglo XIX, presentamos el presupuesto que, de la escuela de niñas, había presentado el maestro para el año 1859. Dice así:

 

Ingresos:

Existencias del año anterior 0

¼ señalado por la ley para material 825 reales.

 

Gastos

Menaje

Un cuerpo de carpintería para escritura 100 rs.

Una pizarra de vara y tercio de longitud e id. de latitud 50 rs.

Una docena de muestras de todas reglas para (ilegible) en lamina con marco y cristal 38 rs.

Dos bancas de asiento de tres varas y media 60 rs.

Total 248 rs.

 

Gastos

Niños Pobres.

Por cuarenta y ocho libros para los niños que reciben la enseñanza gratuita según la relación adjunta 168 rs.

Por dos remas papel para la escritura de los mismos 80 rs.

Por cinco mazos de plumas á 3 uno 15 rs.

Por cinco litros de tinta á 6,30 rs.

Por agua y otros objetos menores 80 rs.

Total 373 rs.

 

Resumen:

Ingresos 825 rs.

Menaje 248 rs.

Gastos de niños pobres 373 rs.

Sobrante 204 rs.

 

Firmado: Francisco Andrade.28

 

Los niños venían estudiando Gramática por el libro de Araujo, pero a partir de 1859 se sustituyó por el de la Academia. En Fuente de Piedra ese cambio lo llevó a cabo D. Francisco Andrade.29

En 1859, el maestro cobraba trimestralmente 825 rs. y dedicaba 206 a material; la maestra, que percibía 550 rs., dedicaba 137 a lo mismo.30 El depositario de los fondos era D. Francisco Navarro y para hacernos una idea de cómo funcionaba diremos que, para el primer trimestre, se desembolsaron 111 reales para la escuela de niñas que fueron justificados por la compra de  unos libros de “obligaciones del hombre”, de gramática, ortografía, catecismos, papel, plumas, tinteros y un banco.31 Por su parte, la de niños tuvo un desembolso mayor ese trimestre: 206 reales por la compra de una pizarra, un crucifijo, diez manos de papel, dos mazos de plumas, quince catecismos, doce libros de sílabas, seis de obligaciones del hombre, litro y medio de tinta, agua y limpieza.32

Las malas condiciones que reunía la escuela, cuyo emplazamiento entonces desconocemos, dio lugar a que se buscase otro local,33 destinándose 1.200 rs. anuales para alquiler.

Y sin que sepamos cómo, en 1861 aparece otro maestro, llamado D. Pedro Pachón que hace renuncia de la clase que era titular,34 pero con objeto de que no quedase abandonada la enseñanza se autorizó al alcalde para sustituirle hasta que fuese cubierta dicha plaza. Por otra parte, la maestra tampoco gozaba de la confianza de la Comisión de Instrucción Pública local. Dicha Comisión se dirigió al gobernador civil de la provincia para denunciar que durante los 4 años que llevaba desempeñando su cargo

“no ha enseñado a un solo discipulo por su inectitud y nulidad, prueba de ello que se pida informe a esta Comision local y á el Sr. Inspector que tambien ha visitado la clase ...(sic)... se sirva V.S. disponer por su autoridad superior proveer esta clase de instrucción primaria esa persona que sea mas apta y capaz para dicha enseñanza, pues como llevo referido la que actualmente la desempeña es completamente inepta y nula”35

Consecuencia de todo ello, el Rector giró una visita de inspección de la cual acordó:

“apercibirla para que si en lo sucesivo no cumple con el lleno de todos sus deberes, tanto en lo respectivo á la enseñanza como en la parte de disciplina se procedería a lo que hubiere lugar ...(sic)... debiendo además ampliar sus conocimientos, bien estudiando privadamente, bien pasando a hacerlo en la escuela normal”.36

La situación por lo que vemos era insostenible. El maestro había dimitido y la maestra era considerada inútil. Para remediarlo se nombró maestro a D. Antonio Soriano y Navarro,37 sin que supiese el pobre hombre donde se había metido. D. Antonio empezó a dar sus clases y la disciplina era algo que llevaba por derecho. Uno de los alumnos le faltó el respeto llamándole por el “mote” con el que la clase lo había bautizado.38 D. Antonio lo castigó y ahí podían haber quedado las cosas de no haber intervenido el padre del zagal. Aquella noche, el vecino buscó al profesor por las calles del pueblo y le dio una tanda de palos y golpes que no hubo más remedio que abrir expediente.39

D. Antonio quedó tan mal parado de la paliza que le concedieron veinte días de licencia para reponerse.40 Y para que la clase no sufriese las consecuencias por falta de profesor se intentó nombrar uno interino que sustituyese a D. Antonio. Se tuvo en cuenta que  podía servir D. Juan Duarte,41 y como dadas sus características (las cuales desconocemos, posiblemente el no saber leer ni escribir), no podía admitirlo la Junta Provincial, ésta designó para el cargo al propio cura párroco.42 A la sazón el cura era un tal D. Francisco de Asís, que residía casi de continuo en Antequera por lo que la labor la hacía el presbítero D. Carlos Navarro, que a su vez manifestó que no tenía tiempo al estar sólo como estaba y tener que evacuar las atenciones de su Sagrado Ministerio, pero proponía para el cargo a un sobrino suyo que vivía con él. Sólo había un pequeño inconveniente: que no sabía leer ni escribir.43

 La verdad es que todo este asunto, cuando lo vamos tratando parece broma. Pero es bien cierto y nos provoca cierta “pena”. Todo ello llevó a que el propio alcalde manifestase que se había llegado a un estado de abandono y desorden que no es dable tolerar. En consecuencia, la Junta de Instrucción Local acordó llamar al maestro titulado D. Francisco Andrade44 que por aquel entonces tenía una escuela privada en Alameda y, a todas luces, era el que mejor podía desempeñar el cargo de profesor en las circunstancias que se vivían.

D. Antonio, el de la paliza, no estaba dispuesto a volver al pueblo. Había sido nombrado maestro en Huetor-Tájar y se dirigió al alcalde para informarle que le resultaba imposible volver. Pero eso ya lo sospechaba el alcalde y por tanto se había puesto ya a buscar sustituto. D. Antonio, como  no quería oír siquiera el nombre del pueblo, se dirigió por escrito para cobrar 918 reales que se le debían, pero quiso cobrarlos a través de la persona portadora del mensaje.45 Estaba visto que no pensaba pisar de nuevo suelo villafontense.

La Junta Provincial de Instrucción Primaria, que entendía de estas lides, supo desde el primer momento que D. Antonio no volvería a Fuente de Piedra, lo que además consideraba muy aconsejable, y en consecuencia decidió enviarlo a Huetor-Tájar como ya se ha dicho, nombrando interino a D. Antonio García Tornel.46 La Comisión previno al alcalde diciéndole:

“... y por de pronto le prevengo que si el nuevo maestro llega a sufrir la menor vejacion ó no se le da toda la protección á que tiene derecho exigiré a V.  personalmente la más severa responsabi-lidad...”.47

        Y así terminó el asunto. D. Antonio Soriano Navarro cobró,48 aunque lamentablemente por partida doble, es decir en reales, aunque un poco tarde, y en palos y golpes a poco de llegar. Y así fue como D. Antonio nos abandonó, y lo hizo tan rápido que no le dio tiempo a invertir el presupuesto trimestral destinado a material, inversión que tuvo que hacer el nuevo titular.49

El nuevo titular llega en Enero 1863; se llama D. Juan Gallegos Vega,50 y sustituye a D. Antonio García Tornel, que como hemos dicho más arriba era interino.51

Por estas fechas se hizo limpieza general, de personal y de edificios. La inspección en su visita girada manifestó que los edificios destinados a “escuelas” no reunían las condiciones necesarias. Y como quiera que resultaba imposible encontrar una casa arrendada se hacía necesario levantar un nuevo edificio de planta acomodada, corriendo los gastos por el municipio en la cuantía que éste pudiese abonar y, el resto, por el Tesoro.52 Se empezaban a conseguir avances en la enseñanza.

En 1866 llegó la enseñanza gratuita. Hasta entonces, el maestro percibía una cantidad del presupuesto municipal y otra por parte de los alumnos pudientes. Pues bien, a partir de ese año se llevó a cabo un convenio con:

“… Maestro de Instrucción pública suspendiendo las retribuciones de los niños pudientes por medio de la consignación de una cantidad en el presupuesto (...) he acordado aprobar dicho contrato, declarando absolutamente gratuita la enseñanza para lo sucesivo en esa Villa, autorizando a V. para incluir en presupuesto la suma de ciento diez escudos que se destinan á esta nueva obligación.”53

 

La nueva escuela no terminaba de llegar y se andaba buscando un  edificio donde trasladarla ya que en el que estaba, que era arrendado y propiedad de Rafael Pardo, el propietario, se mostró muy molesto por el uso que se le había dado y no estaba dispuesto a acondicionarla.

Y en esta situación, D. José del Pozo se dirigió a Instrucción Primaria para hacerles saber que:

“(...) y dar cumplimiento a la orden del Excmo Sr. Gobernador de la Provincia de fecha 16 del corriente, respecto á buscar un local capaz y decente para la enseñanza de niños puesto que la que se halla no tiene las condiciones reglamentarias y haberse negado el dueño de ella a hacerle habitacion para el profesor y su familia a pesar de tenerlo ordenado por dos veces de oficio y otra de palabra y no habiendolo cumplido ha acordado esta Corporacion trasladar la escuela a casa de D. Agustin de Galvez, situada en la Calle Ancha por encontrarla capaz y decente para dicho objeto, y no ganar más que los cincuenta reales que están marcados en el presupuesto municipal; además dichos Sres acordaron abonar al dueño de la casa que sale la escuela cituada en la calle de Mesones la cantidad de ciento cincuenta rs. importe de tres meses de arquilé que lo son Feb. Marzo y Abl, por no tener dicha casa tpo limitado en el contrato dicha cantidad sera abonada por el Concejal D. Juan del Pozo pues asi lo ofreció.”54

Y de este modo, la escuela, que estaba en la calle Mesones, hoy llamada calle Juan Carlos I., se trasladó a la calle Ancha.55 Pero pronto surgieron los problemas. D. Agustín tenía que adecentarla aún más, habilitar las habitaciones para el maestro y a eso no estaba dispuesto,56 aunque lo pidiese la Junta Provincial de Instrucción.57 Y mientras tanto, veamos lo que pensaba el arrendatario anterior, es decir D. Rafael Pardo que se dirigió a la alcaldía contestando a otra comunicación:

“Recibido su oficio fecha 5 del corriente en que traslada otro de la Junta Superior de Instrucción pública y en que refiriendose á aquel manifiesta su agradecimiento siempre que en un termino de 10 a 15 dias ponga la casa en la forma y manera que la misma previene. Como quiera que dicha Junta no diga mas que se adecente la casa, sin determinar quien deba hacerlo si el Ayuntamiento, maestro, Junta local o dueño de la casa, pero siempre inconveniente la palabra que emplea y para que la retire se le haya comunicado, mientras conteste no puede hacerse a V. y sin que esto perjudique en lo mas minimo al alquiler que tiene hecho de dicha casa y solo al decoro debiendo prevenirle se abtenga de darle otra aplicación de aquella para que fue arrendada pues teniendo entendido ha servido para deposito de maises de ser cierto me vere en la necesidad de denunciarlo en los tribunales”58

Y la escuela se trasladó, pero don Rafael Pardo, no quedando satisfecho de la forma en que le habían dejado su local. Se quejaba de que la casa no estaba abierta, ni habitada, ni encalada y limpia como debía estar, informando que se había utilizado como depósito de grano,59 estropeándola, y si no se la dejaban como manda la ley reclamaría sus derechos.

De todo esto, lo que sacamos en claro es que la escuela fue trasladada a la casa propiedad de D. Juan del Pozo, concejal en aquel tiempo y que D. Juan Gallegos, maestro titular del momento abonó 600 reales, importe del alquiler60 desde Julio de 1868 a finales de ese mismo año.

Parece ser que este maestro duró más tiempo. En 1872 aún permanece en el pueblo y, al parecer, la ciudadanía contenta. Tanto es así que dadas las circunstancias políticas, las revueltas, los problemas económicos, etc., cobró a su debido tiempo, ya que el alcalde lo anticipó…

“de su propio peculio, en aquella época D. Juan Jiménez, con las ciento cincuenta y seis pesetas y ochenta y siete céntimos que he recibido del Estado, he reintegrado a dicho Sr. Alcalde de igual cantidad que había suplido para cubrir las atenciones de la escuela durante aquel período, cuyo recibo obra en mi poder.”61

Dos años más tarde, aún sigue D. Juan Gallegos y Vega de Maestro de Instrucción Pública, lo que es motivo para felicitarle dada la corta permanencia de sus antecesores.

Y durante todo este tiempo, Por el contrario, la que se mantuvo durante casi tres décadas tras sortear algunos problemas con las autoridades municipales que, en cierto momento le leyeron la cartilla (ya comentado páginas atrás), fue Doña Josefa Fernández, que a finales de 1874, aún le vemos justificando los gastos habidos en la escuela de niñas,62 que ascendía a 625 pesetas; dos tercios del presupuesto gastado en la de niños ese mismo año,63 que fue de 920 pesetas.

El presupuesto no daba para mucho, prueba de ello es que en 1875, el inventario de la escuela de niñas era el siguiente:

 

  • 1 crucifijo
  • 1 dosel
  • 1 mesa
  • 1 sillón
  • 1 reloj
  • 4 cuerpos de carpintería (bancos)
  • 1 escribanía
  • 24 tinteros
  • 2 perchas
  • 1 libro de matrícula y clasificación
  • 1 libro de contabilidad
  • 1 libro de visitas
  • 1 libro de asistencia
  • 2 colecciones maestra Hurzaeta
  • 1 colección de carteles
  • 1 mapa geográfico
  • 1 estante
  • 4 pizarras.

En 1878 se establece un premio escolar entre los niños que asistían a la escuela y, más que el premio, lo que llama la atención es que ni el propio maestro sabía los niños que tenía en clase. Para ese año “calculaba” que en la escuela de niños asistían de 74 a 80 y a la de niñas de 75 a 82. Respecto al premio, se nominaron 12 niños para aspirar a él.64

 

En 1881, ante varias denuncias presentadas por incompatibilidad, la Junta Provincial de Instrucción Pública se interesó por saber si D. Juan Gallegos, maestro como  ya hemos apuntado, desempeñaba el cargo de Depositario o Cobrador de los fondos municipales y, en su caso, quién lo había nombrado.65

En 1885 surge otro problema, un brote de cólera que afecta a todo el país y sabiendo por experiencia como atacaban las epidemias en Fuente de Piedra, se adoptaron medidas extremas, como suspender totalmente las clases para evitar el contagio, e impedir que el médico se ausentase de su puesto y que permaneciese alerta para estar presto para atender cualquier auxilio que se necesitase.66

En 1897, a Doña Josefa Fernández Borrego, Maestra que había sido durante 45 años (desde 1852),  le llegó su jubilación.67

A inicios del siglo XX, 1907, sabemos que la maestra de niñas se llamaba doña Dolores Santiago Enriquez,68 y el de niños, nombrado como interino en 1898 fue D. Francisco Luque Pachón con un sueldo anual de 412 pesetas y 50 céntimos que correspondía a la mitad de la dotación legal asignada a dicha plaza,69 siendo el maestro titular en 1907 D. Miguel Fernández Hernández.70

La escuela de niños, que estaba situada en la Calle Ancha 11,  fue compartida con el Ayuntamiento en 1907. En Agosto de ese año se trasladaba la Casa Consistorial, de una pequeña habitación en una casa particular, la del Secretario, a los altos de dicho edificio, que era alquilado y propiedad de Doña Soledad Luque71 y D. Eduardo Garnica Cobos,72 donde estuvo hasta que el 31 de Diciembre de 1911, al expirar el contrato, sin expresar motivos, solicitaban del consistorio que fuese buscando otro lugar para impartir las clases.73

El nuevo traslado duró poco; dos años más tarde el propietario del local solicitaba disponer de él al finalizar ese mismo año,74 o sea, 1913.

Realmente, el problema de la ubicación de la escuela no era asunto menor y ante la grave situación que de continuo había que solventar se acordó pedir una subvención al Estado para construir un grupo escolar donde se pudieran instalar tanto la escuela de niños como la de niñas, ya que con la escasez de edificios que había en el pueblo resultaba prácticamente imposible alquilar alguno de ellos, lo que provocaba continuos cambios, sobre todo en la escuela de niñas, con el consiguiente deterioro del menaje, pérdida de enseñanza, molestias a los profesores, amén del alquiler que el Ayuntamiento tenía que pagar y las deplorables condiciones de los edificios en los que se venía instalando la escuela.75 Interín llegaba la subvención, la escuela fue trasladada al número 6 de la calle Ancha,76 propiedad de doña Carmen Martín Gallardo.

En 1909, el Boletín Oficial de la Provincia publicaba la obligatoriedad de la enseñanza primaria desde los 6 a los 12 años.77

Respecto de las fiestas escolares habría que destacar la llamada “fiesta del árbol”.78 Desde principios del siglo XX cada año se llevaba a cabo la siembra de plantones de eucaliptos y acacias en torno a la laguneta del Cerro del Palo, con el objetivo de eliminar las fiebres palúdicas que aquejaban en aquel entonces a la población.79 Tras los actos de siembra se procedía a dar una merienda en las Escuelas Nacionales a los niños.80

Más arriba hemos visto como en 1850, aunque oficialmente no existiese la plaza de maestra de “miga”, equivalente a preescolar, el servicio lo cubría un maestro, aunque éste no fuese titular. Dos años más tarde se creaba dicha plaza (de miga), que fue ocupada, aunque interinamente, por doña Josefa Fernández, que a su vez tuvo que ejercer como maestra, sustituyendo a don  Ramón Borrego por ausencia. En definitiva, los párvulos estaban atendidos. Por otra parte, también hemos visto como en 1866 llega la enseñanza gratuita y en 1909 la obligatoriedad de la enseñanza entre los 6 y los 12 años. A esto hay que añadir que también se daba clase a los mayores por la noche.

En 1924, un maestro que fue toda una institución, llamado D. Remigio Rubio Tirado, se dirigía a la autoridad municipal solicitando que, ya que daba las clases de noche gratuitamente a los mayores, corriese de parte del consistorio el pago de la luz o alumbrado de la “escuela de adultos” y el material necesario, puesto que el facilitado para todo el curso era insuficiente.81 De D. Remigio y sus alumnos conservamos la primera imagen fotográfica de la escuela en Fuente de Piedra.

También en este año de 1924 se luchó intensamente contra el analfabetismo siguiendo las directrices marcadas por el delegado gubernativo del partido que, a su vez, seguía la orden dada por el Gobernador Civil Provincial. Y las fuerzas de seguridad, tanto la Guardia Civil como la Policía Municipal tenía encomendada la vigilancia de los parques, plazas y calles del municipio, evitando que los niños jugaran o deambularan por ellas en horario lectivo, haciendo responsable a los padres o tutores. La medida fue aún más contundente toda vez que la circular llegaba a los maestros para que comunicasen las faltas injustificadas al ayuntamiento, que se convertía en garante de la asistencia actuando de forma contundente mediante sanciones y multas ejemplares.82

Por otra parte, al margen de la educación oficial existía otra particular que también recurría a los fondos públicos. En 1923 doña Carmen Ruiz López, vecina del pueblo, que había montado un colegio particular de párvulos pedía al ayuntamiento para que se le asignase una subvención, ya que la mayoría de los párvulos que recibía en su clase eran pobres y se hacía necesaria la ayuda del cabildo para mantenerla, alegando que, con su colegio, el municipio se ahorraba una escuela.83

A la escuela tradicional de niños hay que añadir la de adultos, que se impartía por la noche. Al efecto, el maestro solicitaba en 1926 la instalación de luz eléctrica para atender estas clases, que se impartían por la noche.84

En resumen, aunque no podemos decir que la escuela durante el siglo XX fue modélica, sí que mejoró bastante respecto al siglo anterior, plagado de anécdotas y datos interesantes. Las deficiencias, no obstante, quedaron compensadas con la humanidad de la mayoría de los “maestros”.

Tras la guerra civil, algunos maestros se la jugaban, pues tuvieron el valor de abrir las páginas de libros a la sazón prohibidos.

Durante la dictadura, en los años sesenta, las aulas de los dos colegios, niños y niñas, se incrementó con otras más en el Grupo José Antonio, en las llamadas Casas Nuevas. El curso empezaba en Septiembre, después de quemar el último cohete, o sea, después de la feria. Los primeros días la clase se llenaba, pero a mediados de Noviembre se reducía sensiblemente. Había que coger la aceituna.

Había clase toda la semana de lunes a viernes de mañana y tarde y el sábado, sólo que hasta mediodía.

Fueron años en que la religión estuvo en la escuela muy presente.

En los postreros años de la dictadura, las aulas ubicadas en los tres edificios, dos en la calle Ancha, la escuela de niñas y la de niños y también las del Grupo José Antonio se trasladaban al llamado Grupo Escolar, levantado entonces a las afueras del pueblo por poniente, tras la casería del marquesado de Fuente de Piedra. Empezaban a correr nuevos aires, llegaba la democracia y otro concepto de la enseñanza que cuarenta años más tarde no termina de cuajar.

 

 

Fragmento de “Historia Temática Villafontense”

Capítulo.- SERVICIOS PÚBLICOS:

La Escuela

Francisco Muñoz Hidalgo

(Obra en composición)

 

 

 

   NOTAS

(1) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1848. doc. Nº 20

(2) Maestra de miga es una expresión que aún se utiliza en muchos pueblos, pero que en Fuente de Piedra cayó en desuso. No obstante, hacía referencia a lo que se ha conocido como  maestra de párvulos y, actualmente, se llama pre-escolar.

(3)  A.M.F.P. Doc. Sec.  Año 1850 doc. Nº 68

(4) Ibídem Nº 55

(5) Esto no es del todo cierto. Si repasamos el año 1843 vemos como 200 fanegas de tierra que se habían puesto en explotación por algunos vecinos del municipio y que se encontraban en el ruedo de Fuente de Piedra y Antequera pretendía apropiárselas basándose en que formaba parte de sus bienes de propios, motivó una reclamación en regla en la que se aducía que dichas tierras que antes eran improductivas habían pasado a ser cultivables gracias al esfuerzo de los vecinos de Fuente de Piedra que durante más de 30 años la había labrado. E incluso que de los beneficios que de ella se obtenían se pagaba al maestro de primeras letras. Estamos de nuevo ante otro de los muchos casos de apropiación ilegal de tierras baldías o comunales. Sobre este particular véase el tema El Primer Reparto y Los Repartos Sucesivos, ambos en el bloque La Tierra..

(6) En efecto esto es así, pero con anterioridad se sufragaba en parte los honorarios del maestro con el importe de la contribución de los vecinos que explotaban las tierras a que nos referíamos en la nota anterior. Ello nos induce a pensar que dado que la ciudad de Antequera pretendía apropiarse dichas tierras, los vecinos que las cultivaban no perdieron tiempo y las escriturarían a su nombre tras pagar las cantidades estipuladas por dicho trámite.

(7) Suponemos que el citado maestro estaría desempeñando sus funciones en otro municipio, pues hasta el año anterior 1850, hemos visto que el cargo lo ostentaba D. Fernando López de Guzmán. No obstante, sería su sustituto, trasladándose a Fuente de Piedra desde su anterior destino.

(8) Desconocemos cómo podían saber de sus resultados si no había dado clase en Fuente de Piedra. Tal vez fuese recomendado desde otro lugar una vez enterado que D. Fernando López pasaba a un nuevo destino y las autoridades municipales tuviesen información del punto de procedencia

(9) Juana Guerrero era la viuda del que había sido Secretario del Ayuntamiento D. José Fernández Lechado, fallecido en 1845 y junto a D. Diego León, alcalde, se había visto envuelto en una falta de desidia por no

haber comunicado a las autoridades judiciales cierta reyerta habida en el seno de un matrimonio del pueblo.

(10) En efecto, aunque se estaba imponiendo dicho sistema de medida, en Fuente de Piedra se seguirá hablando de aranzadas, celemines, fanegas, varas, estadales, etc. De hecho, este mismo año de 1851 veremos cómo existen ciertas discrepancias a la hora de adoptar unas medidas u otras, lo que resultaba muy complicado al establecer el padrón de riqueza, de forma que según la medida adoptada el propietario podía salir beneficiado o perjudicado.

(11) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1851 doc. Nº 305

(12) Ibidem Año 1852 doc. Nº 472

(13) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1852 doc. Nº 447

(14) Observemos que dicen maestros asignados, es decir, en plural, lo que nos induce a pensar que se amplió a dos.

(15) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1852 doc. Nº 461

(16) Lo mismo ocurría con el médico, otro colectivo que había de recurrir a la autoridad malagueña para recibir sus emolumentos.

(17) Ibidem Año 1853 doc. Nº 11

(18) Ibidem doc. Nº 125

(19) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1854 doc. Nº 429

(20) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1854 doc. Nº 396

(21) Ibidem Año 1855 doc. Nº 34

(22) Ibidem Año 1857 doc. Nº 359

(23) Ibidem doc. Nº 406

(24) Ibidem doc. Nº 407

(25) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1857 doc. Nº 355

(26) Ibidem doc. Nº 338

(27) Ibidem Año 1858 doc. Nº 88

(28) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1859 doc. Nº 357

(29) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1859  doc. Nº 358

(30) Ibidem doc. Nº 388

(31) Ibídem Año 1860 doc. Nº 126

(32) Ibidem doc. S/N

(33) Ibidem Año 1861 doc. Nº 206

(34) Ibidem doc. Nº 210

(35) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1861  doc. Nº 279

(36) Ibídem doc. Nº 260

(37) Ibidem año 1862 doc. Nº 7

(38(A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1862  doc. Nº 114

(39) Ibidem doc. Nº 116

(40) Ibidem doc. Nº S/N

(41) Posiblemente, este D. Juan Duarte fuese hermano de D. José Duarte, que había sido cura en el pueblo.

(42) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1862 doc. S/N

(43) Ibidem  doc. Nº 59

(44) El mismo que en 1858 había tenido problemas con las autoridades municipales del momento, pero ahora, con nuevo alcalde y otras circunstancias, se recurría a él como salvación.

(45) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1862 doc. Nº 88

(46) Ibidem doc. Nº 8

(47) Ibidem doc. Nº 58

(48) Ibidem doc. S/N

(49) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1862 doc. Nº 24

(50) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1863 doc. Nº 306

(51) Ibidem Año 1863 doc Nº 281

(52) Ibídem doc. Nº 223

(53) Ibídem Año 1866 doc. Nº 183 y Año 1867 doc. Nº 273

(54) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1867 doc. Nº 462

(55) Ibidem doc. Nº 461

(56) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1867  doc. Nº 275

(57) Ibidem doc. Nº 406

(58) Ibídem doc. Nº 276 

(59) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1868 doc. Nº 184

(60) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1868 doc. Nº 214

 

(61) Ibidem Año 1872 doc. Nº 330

(62) Ibidem Año 1874 doc. Nº 214

(63) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1874 doc. Nº 213

(64) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1878 doc. Nº 258

(65) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1881 doc. Nº 421

(66) A.M,F.P. Doc. Sec. Año 1885 doc. Nº 193

(67) Ibidem. Año 1897 doc. S/N de 28/Junio/1897

(68) A.M.F.P. Libro de Actas de las Sesiones Ord. Y Extraord. 1906-1908.

(69) Ibidem Año 1898 doc. S/N de 14/junio/1898

(70) Ïbidem Año. 1906-1908.

(71) A.M.F.P. Libro de Actas de las Sesiones Ord. Y Extraord. 1906-1908 (Ses. 1/12/1906)

(72) Ibidem (Ses. 1/08/1907)

(73) A.M.F.P. Libro de Actas de la Sesiones. Año 1911 fól. 12.

(74) Íbidem Año 1913 fol. 45 vº.

(75) A.M.F.P. AA.CC Año 1913 fol. 49 vº.

(76) Ibidem Año 1914 fól. 89.

(77) Boletín Oficial de la Provincia Nº. 181 de 23 Junio 1909. Conf. A.M.F.P. Acta Capitular de 27 de  Agosto de 1909.

(78) Sobre esta fiesta su desarrollo y alcance véase el tema del mismo nombre en el bloque Las Fiestas.

(79) Véase el tema: Sanidad Pública

(80) En 1915 el presupuesto ascendió a 452,60 pts. de la época. La merienda fue servida por D. Juan Doblas Ruíz, a la sazón cafetero.

(81) En 1923 el presupuesto ascendía a 60 ptas. para todo el curso. Cantidad totalmente insuficiente para sufragar las gastos originados por el alumbrado, tinta, pluma, tiza, papel y demás material necesario. Cfm. A.M.F.P. Acta Capitular Sesión 16 octubre 1924

(82) A.M.F.P. Acta Capitular Sesión 23 octubre 1924

(83) A.M.F.P. Acta Capitular  Sesión 22 abril 1926. Se acordó subvencionarla con 350 ptas. anuales, advirtiéndole que no admitiese más alumnos que los que no tenían edad escolar, dirigiendo los que la tenían a las escuelas nacionales.

(84) A.M.F.P. Acta Capitular  Sesión 14 octubre 1926

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