Ranos 54-55
Ranos 54-55

FUENTE DE PIEDRA

 

Servicios Públicos

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LA SEGURIDAD PÚBLICA

Hasta mediados del siglo XIX la seguridad en Fuente de Piedra corrió a cargo de los propios vecinos que se agrupaban en partidas para salir al encuentro de los bandoleros, salteadores de caminos, ladrones, etc., apoyados por el Comandante del Resguardo de la Sal de la Laguna de Fuente de Piedra, que llegó a contar con un contingente de hasta 30 hombres, número no excesivo para el pueblo si tenemos en cuenta los asaltos que La Laguna sufría, sobre todo en verano, con el fin de robar la sal para venderla como contrabando, defraudando al Estado y, a partir del último tercio del siglo XIX, concretamente 1870, a la compañía encargada de su extracción.

Cuando las circunstancias lo requerían llegaban directamente contingentes desde la ciudad de Antequera para casos puntuales y concretos que en otros capítulos ya hemos explicado, puesto que la Guardia Civil, tras su fundación, no tenía puesto en el municipio aunque realizaba acciones de batida coordinando sus efectivos con los de la Comandancia del Resguardo de la Sal de la Laguna, circunstancia que  también hemos argumentado en otros temas tratados.1

En 1848 ya se tiene intención de asentar un determinado número de efectivos de la Guardia Civil en Fuente de Piedra y a tal efecto se solicitó de las autoridades municipales que se buscase una casa para Cuartel del Destacamento que había sido destinado a la población,2 y al no encontrarse ninguna el destacamento quedó distribuido entre casas particulares y no concentrado que era lo más conveniente para el vecindario y útil para el servicio que debía prestar. Por ello, se pidió que se insistiera en la consecución de una de las casas capitulares para tal menester.

Sería en 1848, cuatro años después de su creación como cuerpo de seguridad, cuando la Guardia Civil llegó a Fuente de Piedra, si bien desde su fundación, como hemos comentado más arriba venía prestando servicios puntuales.

La dotación inicial era a todas luces insuficiente, a pesar de que en Fuente de Piedra, además de la Guardia Civil, contaba con el contingente del ejército que salvaguardaba La Laguna de los asaltos.

Como era de esperar, en Fuente de Piedra había más de un establecimiento de venta de vinos y aguardiente. La población los visitaba con frecuencia y los altercados eran frecuentes, especialmente cuando se aproximaba alguna fiesta, que por lo general coincidía con festividades religiosas. Como se veían venir los problemas, el alcalde solicitó para la Semana Santa3 de 1851 que se aumentase la dotación de números de la Guardia Civil en estas festividades, aunque poco consiguió. He aquí la contestación de la Dirección Provincial de Gobierno de Seguridad Pública:

“La escasez de fuerza de la Guardia Civil no permite el que se pongan á disposición de V. las dos parejas que pide por su oficio 8 del actual para evitar los escandalos por efecto de embriaguez en la proccima Pascua de Resureccion y me prometo que con su decidido celo sabra llenar este vacio y cumplir con los deveres de su cargo.”4

En Fuente de Piedra la Guardia Civil tuvo trabajo, bastante trabajo a juzgar por la cantidad de salidas que tenía que hacer tras los robos perpetrados. En julio de 1851 eran 16 los ladrones que se paseaban por estos lares.5 Y D. Melchor Ortiz, Teniente de la Guardia Civil no paraba de pasearse de un extremo a otro  del término municipal.6

No nos cansaremos de decir que estos años fueron pésimos a nivel económico y político. En cada tema queda reflejado. Resultado de ello son las circunstancias que se van sucediendo. La picaresca no es privativa de la época cervantina. Durante el XIX también estuvo muy presente. Prueba de ello es que un vecino denunció que le habían robado tres hombres. Sin embargo se demostró que era una falsedad,7 que había inventado lo del robo para justificar la pérdida en el juego y en otras “artes”.

Con motivo de La Vicalvarada, que es como se llama a la sublevación de 1854, la Guardia Civil fue requerida de inmediato en la capital. Requerimiento que tuvo lugar el mismo día en que se levantó la ciudad.8 Fuente de Piedra quedó así abandonada a su suerte, encargándosele al alcalde que se valiese de los hombres honrados que en el pueblo había para perseguir a los criminales o trasladar a los presos.9

Con la llegada del Bienio Liberal aparecía otra fuerza de seguridad, la llamada Milicia Nacional, que venía a sustituir a la Guardia Civil. Y es que cuando llegan al poder los progresistas aparece la Milicia Nacional, cuando lo ocupan los moderados, desaparecía la Milicia y la Guardia Civil la sustituía. Y esto fue lo que pasó en 1854. Se creó la Milicia Nacional. Como sus componentes eran parte de los propios vecinos del pueblo, éstos a veces hacían abuso de autoridad por lo que era frecuente se produjesen altercados en más de una población. Para que quedase constancia que la Milicia Nacional era una fuerza que debía velar por la tranquilidad de la población, y no hacer lo que le viniese en gana, se les recordó, al tiempo que se pidió al alcalde que informese ante:

“… algún acto de rebelión asonada, motin ó cualquiera otro (ilegible) de atentado contra la tranquilidad pública proseda inmediatamente y sin lebantar mano”.10

Por otra parte, dado que no debía surtir mucho efecto, se ordenó que:

“todas las guardias y demás puestos cubiertos por la fuerza de Milicia Nacional, estarán a las órdenes de la autoridad militar respectiva”.11

La Guardia Civil y la Milicia Nacional eran fuerzas antagónicas, llegando a producirse enfrentamientos entre ambos colectivos. Enfrentamientos que hicieron mediar a la reina. El Gobernador del Reino, informó sobre ello a los pueblos muy disgustado y diciendo que:

“S. M. la Reyna se ha enterado con particular disgusto de las ocurrencias desagradables habidas en algunas Provincias con la fuerza de la Guardia Civil, y en las cuales han solido mezclarse de una manera hostil a esta institucion individuos de la Milicia Nacional.”12

Y es que la Milicia Nacional estaba envalentonada dado que con la llegada del Bienio Liberal se les ofreció:

“el autorizar a los milicianos nacionales el uso ilimitado de armas en caminos y despoblados sin mas requisitos que un certificado del alcalde de su vecindad.”13

Había sido una medida tomada demasiado a la ligera dada la situación política por la que se estaba pasando. Ahora, a la luz de los acontecimientos se intentó dar marcha atrás, pero de forma sigilosa para que:

“no redunde en desprestigio de la Milicia por el abuso que de un beneficio introducido solo a favor de los ciudadanos honrados pudieran hacer algunos mal intencionados que quisieran convertir ese beneficio en instrumento de miras que tan contrarias son al objeto de la ley.”14

Pero se habían cometido muchos abusos desde mayo de 1854 y la situación se hacía insostenible: contrabando, robos, asesinatos, incendios. Todo ello estaba trastornando la situación. Y la Guardia Civil se encontraba replegada puesto que en estos momentos actuaba la Milicia Nacional. Para poner un poco de freno a esos excesos, en febrero de 1856 (quizá un poco tarde), cuando volvió a reasumir su cargo el gobernador provincial, con temple, pero con dureza, entre las medidas que adoptó fue que la Milicia Nacional fuese dividida en dos grupos: sedentaria y activa. La sedentaria estaría compuesta por vecinos casados y viudos con hijos y la segunda, es decir, la activa, la constituirían los solteros y viudos sin hijos.15 Y dadas las circunstancias políticas por las que  atravesaba el país, todos ellos fueron movilizados, pues se esperaban revueltas y el gobernador quería saber con cuantos hombres y armas contaría el día que los necesitase.

El descontento político y la crisis de subsistencia que se venía padeciendo desembocaron en revueltas y movilizaciones. En Málaga ya se estaban produciendo esos levantamientos y se esperaba que como un reguero de pólvora saltase también a los municipios menores. Se alertó de la situación al alcalde para que estuviese en guardia y estableciese patrullas locales de vigilancia por si irrumpían sublevados de otros pueblos.16

Y es que al Bienio Liberal, (1854-1856), le siguió un período de retroceso que llevó a la situación de 1845. A partir de 1858 y hasta 1863 se viviría una nueva etapa progresista con O’Donnel, pero en los momentos de que hablamos (1857), el gobierno lo formó el “Espadón de Loja”, o sea, Narváez, que representando a los moderados no tardó en hacer desaparecer a la Milicia Nacional.

En Fuente de Piedra hubo milicianos, pero el pueblo no había tenido gasto alguno por ello,17 es decir que no se les había suministrado armamento, uniformes, etc. Por tanto, fueron los propios vecinos los que aportaron esos complementos.

En 1859 se tomó la determinación de aumentar hasta cinco el número de Guardas Rurales18 dada la extensión del término municipal de Fuente de Piedra. A ello hemos de añadir los continuos robos y asaltos a La Laguna que se iban produciendo casi a diario. Pero no fue tarea fácil. El pueblo había pedido aumentar el número de guardas a un total de cuatro, sin embargo se dio autorización en principio para tres,19 mas, estudiada a fondo la situación se autorizó un total de cinco.

En 1867 la alcaldía intentó convencer a Málaga de la necesidad de tener de nuevo un Puesto de la Guardia Civil de forma permanente,20 pero se denegó la petición.21

Verdaderamente, el número de guardas rurales era insuficiente dado que los robos en el campo se multiplicaban. No sólo se veía afectado el fruto de la tierra, también las colmenas eran castradas y robada su la miel,22 culpándose de ello a los guardas rurales toda vez que esos robos se sucedían año tras año.

En 1868 toda la fuerza que había en el municipio fue reunida, trasladada y acuartelada en Málaga.23 Por este motivo, la víspera de la festividad de la patrona, la alcaldía se dirigió a las autoridades militares para que mandasen una pareja de la Guardia Civil, con traje de gala para acompañar la procesión, al tiempo que se requerían sus servicios por la llegada de “trenes especiales” que se habían establecido con tal evento y era probable que se alterase el orden público24 o se produjesen imprevistos. Ciertamente, los incidentes en las estaciones o los trenes eran frecuentes, de ahí que la Comandancia de Carabineros del Reino solicitase del municipio que se les diese alojamiento a los números que se encontraban de servicio hasta tanto se les construía una caseta en la estación ferroviaria.25

Podemos decir que el orden público se alteraba muy de tarde en tarde, pero se alteró en más de una ocasión, por cuestiones políticas, desencanto de la población o rencillas particulares. Una de estas últimas tuvo lugar durante las fiestas patronales, el 9 de septiembre de 1874. Detrás del lavadero de la fuente, a eso de las seis y media de la mañana, es decir, tras haberse encerrado la procesión y continuar la fiesta, se produjo un altercado entre  quingulleros,26 resultando heridos. La noticia llegó a oídos del Juzgado de Antequera que se interesó por las diligencias que se habían practicado y de las que no tenían conocimiento.27 El alcalde se quitó el “problema” de encima alegando que no tenía conocimiento del asunto, y el primer teniente de alcalde, que había intervenido en el siniestro, se hallaba ausente.28

Y todo esto ocurría porque desde unos años antes, no había en Fuente de Piedra fuerza armada ni organización dependiente del municipio. Con anterioridad la hubo bajo la denominación de guardias rurales y guardas jurados, pagados por el propio pueblo.29 Pero en 1875 seguía sin haberla.

Ese mismo año, (30 de diciembre) a petición de la alcaldía se intentó restablecer el Cuerpo de Guardería Rural.30 Poco más tarde, en 1876, se insistía de nuevo  en la instalación de un puesto permanente de la Guardia Civil.

Habida cuenta que el problema para su establecimiento lo planteaba la necesidad de un alojamiento gratuito, se concedía dicha petición si se encontraba un local donde albergar a la benemérita.31 Se buscó el local, se puso a disposición del Cuerpo y de inmediato se instaló provisionalmente una dotación de la 10ª Comandancia compuesta por un sargento y 4 guardias, aunque con carácter interino hasta tanto se resolviese el tema administrativo.32 Y éste no tardó en llegar; al año siguiente se disponía de la fuerza necesaria de la Guardia Civil, instalada en el pueblo para el mantenimiento del orden y la custodia de los campos, con cargo al presupuesto municipal, contribuyendo con el 4% de la riqueza de inmuebles.33

En 1881 se planteó a las poblaciones que fuesen éstas las que determinasen quien debía guardar los campos, bien la Guardia Civil o la Guardia Rural34 y Fuente de Piedra se decantó por los rurales por un voto de diferencia.35

La Casa Cuartel estuvo ubicada en primera instancia en la actual calle la Iglesia.36 De allí pasó al nº 22 de la calle Ancha,37 propiedad de D. Emilio Serrano, donde se mantuvo en alquiler hasta que pasó al edificio municipal, hoy Hogar del Pensionista, donde permaneció hasta que en 1963 se traslada a su ubicación actual. Las obras corrieron a cargo de D. Antonio Blanco.38

 

 

Fragmento de “Historia Temática Villafontense”

Capítulo.- SERVICIOS PÚBLICOS:

La Seguridad Pública

Francisco Muñoz Hidalgo

(Obra en composición)

 

 

 

 

 

(1) Véase sobre este asunto el capítulo Los Bandoleros.

(2) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1848. Doc. Nº 6

(3) La Semana Santa siempre fue muy celebrada en Fuente de Piedra, habiendo perdido fuerza a partir de los años 70 del pasado siglo en que dejaron de procesionar los pasos. A partir de 1994 se ha vuelto a recuperar la tradición y el Viernes de Dolores, la virgen de su nombre sale en procesión junto a un crucificado que es llevado por mujeres exclusivamente.

(4) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1851 Doc. Nº 259

(5) Ibidem. Doc. Nº 223

(6) Ibidem. Doc. Nº 225

(7) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1852 Doc. Nº 431

(8) Málaga se sublevó el 19 de julio de 1854

(9) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1854 Doc. Nº 428

(10) Ibídem año 1855 Doc. Nº 102

(11) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1855 Doc. Nº 97

(12) Ibidem Doc. Nº 78

(13) Ibidem Doc. Nº 67

(14) Y realmente se produjeron muchos abusos en este sentido. En concreto, lo que estaba ocurriendo en La Laguna no había sucedido antes, o sea, el descaro en la apropiación de las sales que, en aquel momento, pertenecían a la Hacienda Pública.

(15) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1856 Doc. Nº 225

(16) Ibidem Año 1857 Doc. Nº 448

(17) Ibidem Doc. Nº 400

(18) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1859 Doc. Nº 318

(19) Ibídem. Año 1860 Nº 319

(20) Recordemos que hubo un Puesto permanente en 1848 y se mantuvo hasta que en 1856, tras ciertos levantamientos fue requerida su presencia en la capital. A continuación su lugar fue ocupado por la Milicia Nacional y, cuando ésta era desarmada con la llegada de los moderados, la Guardia Civil no regresó al pueblo, sino que desde los puestos limítrofes se atendían las urgencias.

(21) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1867 Doc. Nº 145

(22) Ibidem Doc. Nº 247

(23) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1868 Doc. Nº 258

(24) Ibidem Doc. Nº 79

(25) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1868 Doc. Nº 46

(26) No hemos podido aclarar que tipo de gente o profesión tenían los quingulleros. Dado que tienen un carácter ambulante es probable que fuese personal feriante.

(27) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1874 Doc. Nº 155

(28) Ibidem Nº 156

(29) Ibídem Doc. Nº 324

(30) Ibídem Doc. Nº 222

(31) Ibídem Año 1876 Doc. Nº 74

(32) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1876 Doc. Nº 95

(33) Ibídem. Año 1877 Doc. Nº 97

(34) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1881 Doc. Nº 432

(35) Los Sres. Robledo, Ortiz, Díaz y Calle votaron Guardia Civil (4 votos) y Navarro, Narbona, Reyes, Pachón y Fernández se decantaron por Guardia Rural (5 votos).

(36) De hecho, en algunos documentos la calle La Iglesia es llamada calle Cuartel.

(37) El alquiler ascendía a 367,50 ptas. anuales. Cfm. Act. Cap. 12 de abril 1916.

(38) También puede verse sobre este asunto, del mismo autor el libro titulado Fuente de Piedra, Memoria Gráfica.

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