Ranos 54-55
Ranos 54-55

FUENTE DE PIEDRA

 

Lugares con Historia

19

EL TEMPLO

y su administración

Tras la “reconquista” del lugar en 1462, se expulsó a la población “mora” que habitaba el lugar y se prohibió construir casa alguna en la zona. De esta forma, los edificios existentes, que debían ser pocos y muy baja la calidad de su fábrica, al quedar abandonados fueron arruinándose al paso del tiempo. Habrían de pasar 85 años1 hasta que se permitiese construir las primeras viviendas alrededor de la fuente que le dio nombre, hasta llegar a constituir un arrabal dependiente de Antequera.

Sin embargo hubo una excepción: treinta años antes de que el pueblo actual se levantara, es decir, en 1513, aunque se mantenía plenamente la prohibición para edificar, dada la circunstancia que concurría (afluencia de gente a tomar las aguas de la “fuente de la piedra”), se dio licencia a un ermitaño para que se construyese  “casa anexa a la ermita existente”.

Si por una parte analizamos lo anterior detenidamente, y por otra sabemos que desde la “reconquista” estaba prohibido todo tipo de construcción, esa “ermita existente” estaba ya construida y por lo tanto hablaríamos con más propiedad si dijéramos mezquita existente, a juzgar por el culto que celebraban los anteriores moradores de la zona, expulsados en 1462 por D. Rodrigo Ponce de León tras la batalla del Madroño.

Hubo más de un intento de construir habitaciones para albergar a los enfermos que al lugar acudían. Pero cuantas veces lo intentaron, otras tantas fueron eliminadas dichas construcciones y sancionados con elevadas multas los que osaron construirlas. Sólo, repetimos, se permitió en 1513 a Pedro de la Cámara2 levantar una pequeña casa junto a la ermita ya existente para atender el culto, cuando a la sazón, aún no había nacido el pueblo de Fuente de Piedra. Tardaría aún treinta años hasta empezar a edificarse. Pero no fue obstáculo para que aquella ermita fuese eclesiásticamente  dependiente de la de Mollina y ambas a su vez de Antequera.3

La primera documentación escrita que habla del templo, al que llama iglesia, lo tenemos en Ambrosio de Morales que en su Descripción General de España, nos dice:

“Quando la llevan lexos (el agua), un Escribano dá testimonio de la persona, día, mes y año en que se cogió el agua, y después el Cura de la Iglesia sella los cántaros para que no se pueda abrir sin sentirse; y Escribano y Cura hay porque poco a poco...”4

Habida cuenta que cuando Morales tomó sus notas el pueblo ya tenía unos treinta años, quiere decir esto que lo escribió hacia 1577, de lo que deducimos que, como muy tarde, seis décadas después de la llegada de Pedro de la Cámara, (1513-1577), el edificio pasó de la categoría de ermita a la de iglesia, y como en aquella época la religión constituía un estilo de vida,5 podemos reducir ese período a tan solo la mitad, unos treinta años, coincidiendo con el nacimiento del pueblo actual, es decir, hacia 1547, toda vez que Morales afirma también que había “cura” en su Descripción General de España.

Y ese templo que naciera siendo mezquita pasa a ser ermita y más tarde Iglesia, siendo nominada como Iglesia Parroquial Nuestra Señora de las Virtudes en 1671, como queda expresado en los documentos que se cursaron para conseguir la titularidad de la patrona, lo cual supuso un enorme esfuerzo para vencer las trabas y dificultades que el Obispado de Málaga puso, consiguiéndose pleno jure en 1671.6

En lo que a sus dimensiones respecta, debieron ser similares a las del templo actual, si bien incluía el Cementerio, que sería trasladado a mediados del XIX a su ubicación actual7 y que hasta entonces, se extendía hacia el sur, ocupando parte de las dependencias actuales (patio, casa-hermandad y nave lateral izquierda), prolongándose hacia los patios particulares más próximos situados, igualmente, al sur del templo.

Respecto de la administración del templo sabemos que en 1723, el folio 376 del Protocolo de Padres Trinitarios de Antequera nos dice:

“El 17 de Enero de 1723, murió en este nuestro convento el P. Fray Juan de la Purificación, religioso sacerdote y profeso de nuestra Sagrada Religión, natural de esta ciudad, de cuarenta años y de hábito veinticuatro; fue religioso de amable condición y de caritativo genio, observante de los tres votos esenciales. Asistió muchos años en el lugar de “fuente de Piedra”, donde consiguió muchas limosnas para este convento y miró siempre por sus adelantos. Padeció por espacio de tres años un penoso accidente de orina, que habiéndole formado una úlcera e inflamación interna, le quitó la vida habiéndose dispuesto como verdadero religioso, y hecho confesión general para recibir los santos sacramentos. Fue enterrado su cuerpo en el terrizo de la bóveda de la Iglesia, al lado de la epístola, en la segunda sepultura, arrimada a los nichos.”8

Fueron pues, padres de esta orden religiosa los que asistieron la Iglesia de Fuente de Piedra. El apellido Mansilla Lasso de Castilla tuvo el patronato de la Iglesia y convento de Padres Trinitarios de Antequera. Estos serían los ascendientes de los más tarde, Condes del Castillo de Tajo, que estuvieron muy vinculados a Fuente de Piedra.

Eclesiásticamente Fuente de Piedra siempre ha dependido de la Diócesis de Málaga. Si bien hubo un período en que Antequera dependió del Cabildo Metropolitano de Sevilla, este lapso de tiempo abarca desde la Reconquista de la ciudad (1410) a 1430, fecha en que fue reclamada por el prelado de Málaga. Al respecto, don F. Guillén Robles, en su Historia de Málaga y su Provincia dice en uno de sus párrafos:

“Expugnada Antequera en 1410, su administración eclesiástica quedó a cargo del Cabildo Metropolitano de Sevilla, pero hacia 1430 nombrado Don Fernando de Vergara para la sede titular malacitana, pretendió regir la Iglesia antequerana como parte integrante de su diócesis: resistiéronse los canónigos de Sevilla y sometida la cuestión a la autoridad pontificia reconoció esta los incontestables derechos que asistían al prelado malagueño.”9

Hemos de tener en cuenta que en dicho período de tiempo (1410-1430), el poblado existente en Fuente de Piedra (Castillejos-Villares), aún permanecía en manos sarracenas. Su liberación se producía en 1462, fecha en que pasó a depender de Antequera, la cual, como ha quedado expuesto, ya pertenecía a la Diócesis malagueña.

Más tarde los Reyes Católicos darían límite al Obispado de Málaga, marcando nuestro término los confines por el norte. Esta delimitación fue recopilada por García Leña en sus Conversaciones, escribiendo:

“Los que le dieron los Reyes Católicos, y hoy tiene, son: su longitud tomada desde La Puebla de Maró a su Oriente, hasta la Villa de Casares y boca del río Guadiaro a su Occidente, es de largo más de 27 leguas castellanas, y su latitud, mayor de 11 contadas desde esta su Capital, hasta Cuevas Altas, por la parte Septentrional; pero tomándola por la Marina, o Costa del Mediterráneo, con el que confirma por el sur, excede su longitud de las 27 leguas referidas.

Por las otras tres partes de tierra confina por el Oriente, y Norte con el Arzobispado de Granada desde Maro hasta Archidona: desde esta Villa hasta el Lugar de Fuente de Piedra, con la Vicaría de Estepa, con tierras de Benamejí, que... (sic)... Es muy buena esta delineación pero la quisiera algo más menuda…”10

Con lo que añade:

“Siguiendo por el Septentrión, partiendo término con parte del Obispado de Córdoba, Benamejí y Estepa, son confinantes los Lugares de Cuevas Altas y Baxas y Fuente la Piedra: entre este, Olbera, Cuevas del Becerro, Zerrato, y el Burgo, entra una manga del Arzobispado de Sevilla hasta Hardales.”11

A tenor de lo expuesto es obvio que el nuevo núcleo surgido en 1547, bautizado con el nombre de Fuente la Piedra, pertenece desde su fundación a la Diócesis malagueña.

También diremos sobre este asunto que hubo un intento de formar un Obispado independiente en Antequera que incluía desde Archidona hasta Olvera, con Benamejí, Cuevas Altas, Bajas, Fuente de Piedra, etc..; intento que no llegó a cuajar.

El templo se mantuvo en uso hasta que quedó destruido tras el terremoto que tuvo lugar el día de la Natividad de 1884.12 Por los libros de “cuentas de fábrica” sabemos que un 33,30% del presupuesto que proveía a la parroquia era destinado a las reparaciones del mismo y la compra de enseres (cera, incienso, etc.)

Por la copia de un catastro, posterior al del Marqués de la Ensenada, que tiene fecha de 1770, también sabemos que no eran pocos los propietarios de fincas urbanas o rústicas que pagaban un “tributo” a la Iglesia parroquial para el sostenimiento del templo y del curato del momento. He aquí algunos fragmentos que expresan estas donaciones.13

“Sobre dicha casa se paga un tributo perpetuo de doce reales al año a la Iglesia Parroquial de dicho partido. (referido a un olivar) sobre dicha pieza de tierra paga un tributo de 23 reales y 20 maravedíes a la fábrica de la Iglesia de dicho partido.”14

 

“Sobre dicha casa se paga una memoria perpetua de 10 reales al año a la Iglesia de dicho partido según a este individuo le tocan cinco reales.”15

 

“Es dueño de una casa de teja al partido de Fuente de Piedra distante 3 leguas de un alto y un bajo linda por una parte con el Prado y por otra en el campo le puede producir 88 reales vellón de renta al año. Sobre dicha casa se paga una memoria de 6 reales al año a la Iglesia de dicho partido.”16

 

“Es dueño de una casa de teja en la población de Fuente de Piedra con 2 cuerpos altos y 2 bajos en la calla Ancha con 8 varas de frente y 12 de fondo, linda por una parte con casas de Salvador Rosales y por la otra con otras de María de Mora. Le puede producir 88 reales. Sobre dicha casa se paga una memoria perpetua de 6 reales de vellón al año al curato de dicha Aldea.”17

 

“Sobre dichas casas se pagó un tributo redimible de 39 reales y 20 maravedís al año a la Capellanía que fundaron Don Juan Izquierdo y su mujer y a Don Miguel Izquierdo Montalvo su capellán.”18

 

Muchos son los ejemplos que podríamos citar, pero no nos extenderemos más.

Todo esto influyó notoriamente en que el templo, con las continuas reformas que le fueron practicadas año tras año se convirtiese en el lugar más “acomodado” del pueblo. Al respecto, cuando se procedió a celebrar en 1788 el cabildo abierto para la ejecución de Instrucción sobre el Pósito, construcción de la Casa-Panera y fuente pública (estamos hablando de aquellos años en que las epidemias hacían verdaderos estragos entre la población), el templo fue considerado el lugar más apropiado para reunir a la población de Fuente de Piedra. En dicha Instrucción leemos:

“... se haga en la Población de Fuente de Piedra deste Término y Jurisdicción la Junta del Consejo abierto que se previene de todos sus vecinos, para lo cual señala su señoría el dia Domingo y quarto de la próxima venidera Pascua de Navidad, veinte y ocho deste mes después celebrados los Divinos Oficios y se efectue en el propio modo la Conbocatoria que se hace para las Elecciones de Vocales para las de Síndico Personero y Diputado del Común a son de campana tañida y además por citación y notoriedad de edicto cuia Junta se celebre en la Iglesia Parroquia por ser el sitio más desente y cómodo que hay en la citada población para semejante acto pasándose para ello el oficio correspondiente al Sr. Reverendo Cura Párroco y para presidirla...”19

A pesar de ello, aún siendo uno de los mejores edificios con que contaba la población, necesitaba continuamente reparaciones y en 1879 se llevó a cabo una de ellas cuyo gasto y detalle fue el siguiente:

“Por doscientas cuarenta y siete varas de pared a tres reales importa 720.

Por 103 varas superficiales a 2,50 reales 263,50

Por la solería y empedrado de la misma 250

Por la escalera y tabiques 260

Por los cuadrados 350

Por las Vigas del mismo 120

Por las del tejado 210

Mas por 103 varas de tajado a ocho reales 824

Por dos capillas de horno de pan cocer con sus chimeneas 700

Por los pollos para el mismo 100

Por las puertas de Calle y Patio alasena y ventanilla 120

Por 377 varas patio a 2 reales 754

Por la Cuadrilla 200

Por el pozo 300

Por las tapias del patio de medianería 200

Total: 5.371 reales.20

De este modo, el templo, aunque modesto, destacaba sobre el conjunto de las viviendas del lugar hasta que cinco años después de llevarse a cabo dicha reforma, en 1884, el terremoto que azotó las provincias de Málaga, Granada y Sevilla dejó casi destruido el templo amenazando ruina. La Iglesia fue trasladada provisionalmente y hasta su posterior reconstrucción a la Casa-Palacio del Conde del Castillo de Tajo.21 Como testimonio de esa efemérides se mandó esculpir una lápida conmemorativa que fue colocada a la entrada del templo.22

Este hecho fue recogido en la Crónica Diocesana el 13 de noviembre de 1889 por el Boletín Oficial del Obispado de Málaga en su número 11 que textualmente dice:

“Al cabo de cinco años de carecer de Iglesia los vecinos de Fuente de Piedra lograron por fin ver abierta al culto el día 19 del pasado Octubre, la que en sustitución de la antigua ha construido la Comisaría Regia, encargada de remediar los daños ocasionados por los horribles terremotos de 1884 y 1885. Cediendo a los ruegos de aquel Ayuntamiento de la población y principales personas, el Excmo. Sr. Obispo (D. Marcelo Spínola) a pesar del estado, delicadísimo de salud en que se encontraba su anciana madre, pasó a Fuente de Piedra el citado día 19, siendo recibido con indescriptible entusiasmo por las autoridades y vecinos, que en masa acudieron a saludarle.

S.E., después de descansar algunos momentos en la casa del Excmo. Sr. Conde del Castillo de Tajo, donde se hospedó, procedió a bendecir el nuevo templo con arreglo al Ritual Romano, celebrando la Misa el M.I. Sr. Canónigo de la Catedral de Córdoba D. Antonio Durán Jaramillo, pero la lluvia no permitió se verificase la procesión, que con el Santísimo Sacramento debía hacerse desde la casa del Sr. Conde del Tajo, quien bondadosamente había cedido para que sirviese de Iglesia, mientras otra no se edificase, uno de los salones bajos de su grandiosa morada, y el acto hubo de aplazarse para el domingo.

Amaneció éste sereno, y gracias a tan venturosa circunstancia, la procesión pudo tener el esplendor y solemnidad, que los hijos de Fuente de Piedra deseaban, y concurrir a la gran función, que inmediatamente después se celebró, la población entera. El Sr. Obispo predicó, enlazando en su sermón con la fiesta de la erección de la Parroquia, el panegírico de su titular, la Virgen de las Virtudes, objeto de singular veneración para aquellos religiosos vecinos.

S.E. inmensamente regocijado al ver cumplido uno de los deseos más vivos de su alma, tuvo palabras de gratitud y bendición para todos los que han contribuido a que sobre las ruinas de la antigua Iglesia se alce otra, y muy especialmente para el S. Alcalde y autoridades, para el Conde del Tajo, que por tanto tiempo ofreció albergue al Dios del Tabernáculo, para el Sr. Durán antiguo Párroco de Fuente de Piedra, que en esta ocasión ha mostrado todo el amor que guarda a sus feligreses de otro tiempo, y en fin para todos.

El lunes dejó S.E. a Fuente de Piedra, visiblemente agradecido a las atenciones que se le prodigaron por toda clase de personas, y particularmente por las autoridades y los Condes del Tajo.

Sin embargo de que los días de grandes funciones no son los más a propósito para administrar el Sacramento de la Confirmación, el Sr. Obispo durante su estancia en Fuente de Piedra confirmó 563 individuos entre niños y adultos.”

Pero volvamos un poco atrás. Hemos dicho que en 1884, el día de Navidad, tuvo lugar un terremoto que se sintió con bastante intensidad en el pueblo. No obstante, según se desprende de los documentos que relatan el seísmo, salvo el templo, el pueblo no sufrió en demasía, excepción de algunas tapias de patios y alguna que otra grieta en casas que los propios vecinos repararon.23 Los vecinos seguían acudiendo al templo hasta que el 12 de enero de 1885, un ingeniero de la Compañía Agrícola y Salinera, D. Julio Groján, que se encontraba por estas fechas en el municipio para proceder a levantar el proyecto de construcción de los almacenes y dependencias administrativas de la compañía, situadas en las inmediaciones a la estación de ferrocarril y actualmente en ruina,24 dictaminó el peligro que entrañaba el templo para los vecinos. De inmediato, a partir del informe, las autoridades municipales se pusieron en movimiento y se trasladaron los enseres de la parroquia a la Casa-Palacio del Conde del Castillo de Tajo, donde se oficiaron los cultos hasta su posterior reparación. He aquí el acta que se levantó ese 12 de enero, dirigida al Sr. Gobernador Civil de la Provincia.

 

“Habiéndose abierto diferentes grietas en la Iglesia Parroquial de esta Villa con motivo de los terremotos ocurridos y temiendo pudieran ser causa de ruina, he podido obtener del Ingeniero de la Compañía Agrícola y Salinera de esta Villa Don Julio Grojan que se encuentra en esta Población que reconociera el templo y me informase sobre su verdadero estado. Y del informe que ha emitido y de que acompaño certificado, que la Iglesia está en estado ruinoso, que hay inminencia de que se desplome. Para evitar una catástrofe, he ordenado su clausura, comunicándolo así al Señor Cura Párroco y me apremio a ponerlo en el superior conocimiento de V.E. si tiene a bien ordenar nuevo reconocimiento pericial y pueda de acuerdo con el Ilmo Sor. Obispo de esta Diócesis, disponer lo más acertado para que el culto tampoco sufra en un pueblo tan esencialmente católico como es este.25

 

En la misma fecha, se pasaba oficio al Sr. Cura Párroco anunciándole que se cerraba el templo y conminándole a que no permitiese la entrada de los fieles al mismo hasta nueva orden.26

 

El templo fue uno de los edificios más dañados por el terremoto ya que en los últimos tiempos, dadas las circunstancias políticas, se le habían practicado muy poca reforma y atención. Para comprender de forma más explícita estos hechos sigamos cronológicamente que pasó desde la desamortización eclesiástica de Mendizábal de 1836 hasta que tuvo lugar el terremoto en 1884, es decir, durante ese medio siglo en el que el sostenimiento de la Iglesia corrió a cargo del Ayuntamiento, dado que aquella desamortización trajo consigo, entre otras cosas, que el Estado se hiciese cargo de los gastos de la parroquia. En Fuente de Piedra, como en el resto de España, los Ayuntamientos tuvieron que hacer frente al presupuesto de la Iglesia.27 De este modo, teniendo en cuenta los gastos en años precedentes, la distribución quedó de este modo para todo el año:

 

Para el culto de la Parroquia:

Para  3 arrobas de vino a veinte reales:         60

Para incienso y carbón                              30

Para  35 libras de cera a diez rs.              350

Palmas y ramos en su festividad               12

Para seis arrobas de aceite a 35 rs.          210

Para la conducción de los Stos Oleos

Desde Málaga a Antequera                       31

Parte pontificia: (Dotación al Sacristán)

Para 8 fanegas de trigo a 40 rs.                320

De oblata  o sean mrs de Sacristía            66

Gastos menores de fábrica:

Para lavado de ropa                                     72

Para el Estero y desestero de la parroquia  6

Para algodón escobas y reondeles               6

Para blanqueos de cal                                 14

Para cuatro conducciones de cera             24

Para conducción de los Santos Oleos y

Cédulas desde Antequera a esta                  6

 

Suma total                                                   1.207 rs.

 

A su vez, el cura había solicitado que el Ayuntamiento le proporcionase una casa, a la que tenía derecho según la ley vigente, y se le había prometido la que habitaba el sacristán. Pero el sacristán no tenía pensamiento de salir de ella ni por asomo. En fin, que el cura andaba de pensión en pensión y por tanto exigió enérgicamente que se atendieran sus derechos añadiendo que no estaba dispuesto a compartirla con el sacristán. Textualmente escribió

“atendiendo el derecho que me asiste me ampare en la posesión formar de dicha casa con exclusión de toda vecindad por ser conforme a justicia que pido.”28 Como el Ayuntamiento hacía oídos sordos a esa petición, el cura se dirigió a instancias más altas y desde ellas le llegó la reprimenda al alcalde al que se le exigió que le facilitase al cura la casa contigua a la Iglesia. Y este es el motivo por el que la llamada “casa del cura” es colindante con la propia parroquia, desde entonces al día de hoy.

Curiosamente el cura que solicitaba todo esto no era el titular de la parroquia. El párroco de Fuente de Piedra estaba sufriendo destierro por orden del Tribunal Eclesiástico.29 Desconocemos el motivó del destierro. Lo cierto es que su sustituto fue don Francisco Muñoz y Muñoz, eclesiástico vecino y natural de Colmenar, que ejerció como cura coadjutor todo el tiempo que el titular sufrió condena.

Por otra parte, documentación de 1848 nos dice que en Fuente de Piedra ya existía una “Cofradía de Nuestra Señora del Rosario.”30

 

Sabemos que en 1836 se produjo la desamortización de Mendizábal, de forma que las propiedades de la Iglesia pasaban al Estado que las fue vendiendo para salir de la bancarrota. Años más tarde se reconsideró en parte la cuestión y ciertos bienes le fueron devueltos a la Iglesia. Entendemos que las propiedades de la "Cofradía” fueron devueltas, pero ¿a quién, si la Cofradía, desapareció tras la expropiación?. El tiempo fue pasando y un vecino intentó hacerse con la propiedad, pero le salió mal el negocio. Fue descubierto. Literalmente el Administrador de Fincas del Estado de la Provincia de Málaga dijo al respecto lo siguiente:

“La finca a que se refiere el esponente consta como propiedad de la Cofradía de Nª  Sª  del Rosario de Fuente de Piedra, en relación que en 22 de Septiembre de 1841 dio el hermano mayor de la misma con intervención del Ayuntamiento y Cura párroco. No obstante si el interesado quiere sostener su reclamación puede hacerlo acompañando los documentos que obren en su poder.”31

Cabe preguntarse cómo se llega a esta situación de descaro, es decir, intentar apropiarse de la propiedad de un tercero. Sabemos que en aquel tiempo hubo cierto descontrol y cierta “pasada de mano”, dadas las circunstancias sociales, políticas y económicas por las que atravesaba el país. También sabemos que las propiedades que pertenecían a Hermandades, Cofradías, etc. eran trabajadas por arrendatarios que, al final de la cosecha, entregaban a la Hermandad, Cofradía, etc. el importe o la cantidad que en los distintos contratos se hubiese estipulado en su momento. Ahora bien, un señor que había estado explotando la finca en dicho régimen, que había visto como pasaba de manos de la Cofradía al Estado (desamortización), que seguía pasando el tiempo y no tenía que rendir cuentas al nuevo dueño puesto que no hubo un control exhaustivo de todas las tierras desamortizadas, que probablemente las siguió explotando durante los años posteriores a dicha desamortización y ve que muchas propiedades, por diversos motivos no fueron devueltas a sus antiguos propietarios, como resultó con la finca citada, supusieron un cúmulo de circunstancias que le invitaban, según su criterio, a intentar apropiársela, dado que los propietarios originarios, en este caso la Cofradía, al haber dejado de existir, no elevaría ninguna reclamación. Intentarlo no costaba nada. Sin embargo, la jugada resultó fallida. Pero no así en otros casos en que finalmente pasaron a manos de los arrendatarios que terminaron convirtiéndose en propietarios de derecho.32

Antes veíamos que la relación del párroco con el Ayuntamiento no era del todo buena, como consecuencia de la casa que exigía el cura y el alcalde no se la asignaba. En conclusión, que el cura no vivía todavía en la casa que definitivamente se le asignó, prueba de ello es que tenía su residencia en Humilladero, donde se “refugió”, bien porque le trataran mejor, bien por no verle la cara al sacristán, con el que, como ya sabemos, no estaba dispuesto a compartir vivienda.

 En fin, disconformidad por todos los frentes, y ambos bandos, al parecer se evitaban. Prueba de ello es que una documentación que había que entregar al párroco y que llegaba de Málaga, girada por el gestor que administraba los asuntos en la capital y debía estar al tanto de todos los “chismes” del pueblo, incluía una coletilla junto a la petición de entrega que decía:

“si V. ve que el Sr. Cura se ha de resentir por que V. se lo dé puede entregárselo al Sr. Comandante y darle un recadito de mi parte, haya cinsera amistad les aconsejo a Vds, pues no conocen VV lo que pierde un pueblo en donde no hay paz.”33

Y no parece que la paz llegase por estos tiempos. Para acabar de enmendarla, las arcas municipales, ya de por sí poco boyantes, estaban vacías y el obispado pedía su parte, es decir las bulas,34 porque con ellas se financiaba en parte las dotaciones del culto y clero.

También en Fuente de Piedra existía una partida presupuestaria destinada a beneficencia. Desconocemos que cantidad manejaba, si es que llegó a manejar alguna. Lo cierto es que como institución existía bajo el nombre de Junta Municipal de Beneficencia, cuyos vocales eran las “fuerzas vivas” del municipio, a saber: el cura,35 dos regidores (alcalde y teniente de alcalde), el médico y dos vecinos “pudientes”.36 Esta Junta de Beneficencia se formaba cada dos años y por ella sabemos que en 1854 no había médico37 en Fuente de Piedra, por lo que se constituyó la misma sin él. La Constituida en 1857 tuvo como vocales al cura, llamado Francisco de Asís, de regidores a D. José Navarro y Juan del Pozo y como vecinos a Francisco Navarro y Diego León y, el médico que, al seguir sin él, dejaba el puesto vacante.38

La situación del templo a mediados del siglo XIX era muy lamentable. Necesitaba una buena reparación39 y se empezaron a mover los hilos para ver quien corría con los gastos. Como la obra era urgente, un tal Francisco de Torres (constructor), cobró 280 reales, al menos lo intentó, importe correspondiente a sus honorarios40 más el de una ventana. De inmediato el Ayuntamiento se puso en contacto con el Obispado de Málaga que invitó a las autoridades municipales a “escitar de nuevo el celo del vecindario para que aumente sus servicios”.41 A pesar de todo, se aprobó el expediente de reparación de la Iglesia y su presupuesto ascendió42 a 14.085 reales. El importe se conseguiría en base a la Real Orden de 19 de septiembre de 1851. Como esa Orden les sonaba a chino a los villafontenses, éstos no dudaron en ponerse en contacto con su gestor en Antequera que les informó sobre el particular:

“ ... el 1º (artículo) ordena que las solicitudes se hagan por el Cura y el Ayuntamiento espresando lo que voluntariamente contribuyan los fieles, lo que se tendra presente al formar el presupuesto cuyas solicitudes se hara por conducto del diocesano.

El 2º dice que el Diocesano hara la reclamacion al ministerio de gracia y justicia.

El 3º Que el reconocimiento de la obra puede hacerse por un maestro de obras, alarife o aparejador informando de su conducta el cura y el alcalde.

El 4º Las cantidades libradas se invertiran por una Junta compuesta del Cura, su teniente o Coadjutor, el Alcalde Procurador Sindico, del mayor contribuyente del Pueblo y de los feligreses que hayan ofrecido mas limosnas, haciendo de Depositario administrador la persona que la misma Junta elija.

El 5º dice que la Junta dará su cuenta de los gastado al Diosesano. (sic).  De manera que se instalara la Junta en lo que soy de opinion se invite para que tome parte el Sr. Conde de Castillejo como mayor contribuyente por medio de un atento oficio del Sr. Alcalde invitandole que si no puede asistir delegue en una persona la responsabilidad tambien contribuyente vecino del Pueblo ...”43

Y así se hizo y a primeros de septiembre de 1857 se recibieron a cuenta 5.000 reales,44 quedando los 9.085 restantes pendientes de cobrar en Madrid.45

La obra continuó durante 1858 y con motivo de la reparación sabemos que existía una imagen de Nuestra Señora del Carmen. Se intentó su traslado y hubo ciertos problemas. La Alcaldía se dirigió al Obispado en los siguientes términos:

“... con motivo de haberse dado principio a la obra de reparación en esta Iglesia parroquial ha pedido permiso al encargado en la misma D. José Conejo para depositar en una de las piezas de su casa la Imagen de Nuestra Sra. del Carmen a fin de evitar que tanto dicha Sra. como las prendas del altar sean martratadas con la obra; cuyo permiso le ha negado el mismo encontrando ...(ilegible) ... haberlo solicitado por Dª María Pachón es en beneficio de la misma Imagen, he creido conveniente dirigirme a V. E. Iltma. Para que de su superior permiso y trasladar a Mª Smª donde se solicita, pues me consta que tanto la abitacion donde ha de ser depositada como en el cuido de la misma sera esmerado mediante a que es la persona encargada de su culto y costeado por la misma como podra informar a V. E. Iltma. El Sr. Cura Parroco de esta Iglesia que se encuentra en esa capital. Con este motivo aprovecho la ocasión para pedir permiso a su Iltma para que en el mismo local la Imagen de Ntra. Sra. de las Virtudes, Patrona de este pueblo interín se construye el nuevo camarín ...(sic) ... Abril 1858. Fdo. José Navarro”.46

Por otra parte, se aprovechó el motivo de la obra para llevar a cabo otras reparaciones al tiempo que dotar a la imagen de Nuestra Señora de las Virtudes de un trono decente con el que poder salir a la calle en procesión el día de su festividad. Doña Josefa O’Donell de Casasola, esposa de D. Diego Casasola, se dirigió por carta a D. Pedro Pachón el 10 de noviembre de 1858 en la que decía:

“Apreciado amigo Sr. Pachon, estando mi marido ausente y habiendome dejado encargo de ver al Escultor sobre lo que V. desea, lo he verificado hoy, siendo adjunta la medida de todo el alto que representa el Trono incluso la repisa: hoy empiezan á dorarlo y me han asegurado que el viernes ó Sabado de la procsima semana podra encajonarse para llevarselo a esa: lo que comunica a V. para que mande  ...(ilegible)... las bombas y el belo iran tambien al mismo tiempo. Se recibio la letra que esta aceptada y se cobrara para pagar el trono.

Deseo lo pase V. bien y disponga lo que guste; siendo su afma.

Josefa O’Donnel de Casasola.”47

Entre 1859 y 1860, España se enfrentó al sultanato de Marruecos en la llamada Guerra de África o Primera Guerra de Marruecos, por haber ofendido el moro el pabellón español. En la contienda se produjeron muchas bajas y D. Gaspar Carrasco, a la sazón párroco del pueblo, convocaba a todas las autoridades para que acudiesen a una misa que iba a celebrar por los “gloriosamente finados” en la lucha de África.48 Era una manera de limar asperezas entre Iglesia y Estado.

Pero la tensión seguía existiendo provocada por esos corpúsculos, siempre presentes, que orbitan alrededor de la iglesia y no cesan de hostigar. A D. Gaspar se le dio licencia para terminar sus estudios en la Universidad de Granada y entretanto fue sustituido por D. Pedro Gallardo, que no gozó de las simpatías de ciertos vecinos. Como se elevaron quejas hasta el obispado, el alcalde salió en defensa del coadjutor quitando “hierro” al asunto, manifestando que las faltas no habían sido trascendentales y que D. Pedro había observado una conducta irreprensible en cuanto al cumplimiento de su ministerio y que por consiguiente, esas quejas estaban injustificadas, dado que el párroco había defendido la independencia de la Iglesia que se le había confiado.49 Es indudable que, como ocurre en la actualidad, ciertos grupos hacen presión ante eventos festivos y/o tradiciones queriendo imponer sus criterios y obviando la opinión del párroco, en definitiva, primer responsable. Y esto debió ocurrir, pues el alcalde acudió en su ayuda ante las protestas como ha quedado dicho sentenciando además:

“El Sr. Cura propio que se encuentra en esta ha investigado los motivos de semejantes disgustos y creemos que su prudencia e ilustracion evitaran que se reproduzcan. En el día el numeroso concurso de fieles, tanto de esta como de los pueblos inmediatos que asisten a escuchar la palabra divina; la puntualidad en el cumplimiento de Iglesia de todos los feligreses, la limpieza y el decoro del templo, el entusiasmos del pueblo sin diferencia de clases por nuestro digno Parroco, acreditan suficientemente su deseo de no ausentarse de esta...”50

Posteriormente se supo que sólo fueron cuatro vecinos los que se quejaron de estar desatendido el ministerio parroquial.51 Y no sabemos cómo, pero lo cierto es que en 1863 el párroco de Fuente de Piedra se llamaba D. Carlos Navarro.52 Por otra parte, D. Manuel María Labrador y D. José Duarte, el primero como párroco y el segundo como coadjutor o teniente, ya no impartían su ministerio en el pueblo dado que existe un documento por el que se interesa conocer su paradero53 para evacuar ciertas diligencias.

Por otra parte, D. Carlos Navarro tampoco duró mucho como párroco, pues en 1866 ya lo sustituía D. Antonio Durán Jaramillo, quien con motivo del alumbramiento de la reina celebró un Te Deum al que invitó a la corporación municipal.54 No sabemos si ésta asistió o no a tal celebración, lo que sí sabemos es que la relación párroco-ayuntamiento era tensa, pues para evacuar ciertas diligencias, el cura fue citado al Ayuntamiento dos meses más tarde y no se presentó alegando que se encontraba enfermo.55 Y tal vez fuese así, pues no dudó en dirigirse a la alcaldía para la celebración del Corpus Christi. Es muy interesante el oficio que cursó pues nos va a aclarar algunos aspectos sobre los que vamos a profundizar. Decía así:

“Sírvase V. nombrar los seis individuos de la hermandad del Santísimo Sacramento, que en la procesión, del Santísimo Corpus Christi; hayan de llevar las varas del palio.

Además espero de su Autoridad, se digne prohibir los tiros en la procesión, pues con ellos se cometen muchas irreverencias y grandísimos desacatos a la divina y augusta Magestad.

Dios guarde á V. m. a. Fuente de Piedra y Mayo 28 de 1866.

Fdo: Antonio Durán Jaramillo.”56

En primer lugar, como ya se ha apuntado en éste y otros temas, la Hermandad del Santísimo Sacramento era una de las que aún existía amén de haber tenido cierto patrimonio en tierras, de cuyo fruto se había surtido hasta la desamortización de Mendizábal en 1836. Creíamos que ésta había desaparecido totalmente por aquellas fechas dado que las citadas tierras fueron sacadas a subasta, (al igual que lo fueron las de las Cofradías de las Ánimas y del Rosario) por parte del Estado y no hubo quien las reclamase posteriormente. Sin embargo, este documento viene a confirmar que la Hermandad del Santísimo Sacramento seguía vigente en 1866. De las otras no sabemos y, curiosamente, aunque todos los años se sacaba en procesión el día de su festividad, aún habrán de pasar muchos años hasta que aparezca la Hermandad de Nuestra Señora de las Virtudes.

Otro asunto que nos llama enormemente la atención es la segunda parte del oficio, que viene a indicarnos que tanto la Semana Santa como el día del Corpus eran festivos, sí, pero una forma de entender la fiesta poco ortodoxa. Los santos o el Santísimo iban acompañados de ruido, y no de cohetes, sino de disparos, lo que provocaba la ira razonable del señor cura párroco D. Antonio Durán Jaramillo. Y por lo que hemos podido comprobar, este tipo de incidentes eran muy frecuentes.

 

En 1868, dada la inestabilidad política del momento57 y conociendo el paño, la alcaldía solicitó la presencia de una pareja de la Guardia Civil, vestida de gala58 para la procesión del 8 de septiembre, día de la patrona. Pero le fue denegada,59 a pesar de justificar la necesidad de contar con esos dos números de la guardia civil por la afluencia de “trenes especiales”60 que llegarían esa noche.61 Y es lógico que se insistiera en tener fuerzas del orden, a tenor de lo que estaba ocurriendo. Tanto es así que al año siguiente, con motivo de la procesión de Semana Santa ocurrió un hecho que nos ha llamado poderosamente la atención y hemos querido transcribirlo, tal cual denuncia los hechos D. Antonio Durán Jaramillo, o sea, el cura:

“Sr. Alcalde Popular de esta Villa

Un hecho escandaloso acaba de ocurrir al pasar con su divina Magestad por la calle de los Solices, del cual me quejo á su digna autoridad para el competente castigo.

El hecho a que me refiero á sido que despues de varios tiros disparados por todo el transito de la prosecion en esa calle y en la casa de Joaquín Alarcon salio un hombre disparó una escopeta cerca de su divina Magestad y entonces yo entristecido por los desacatos a Dios, les rogue á todos que no se repitiesen pues eran ultrages a la divinidad y que por lo tanto esperaba no volviesen á hacerlo mas, pero el tal que tiró al concluir yo de hablar dijo con voz que se percibio muy bien: VAYA V. A LA MIERDA, de este ultrage, de este publico insulto á mi humilde persona, no me quejaría si no hubiese sido en un acto tan solemne, tan público y llevando en mis indignas manos á su divina Magestad, por lo cual espero de su celo, de su religiosidad haga las competentes diligencias para averiguar quien haya sido y se le de el competente castigo.

Dios Gde á V. m. a. Fuente de la Piedra y Mayo 27 de 1869 Fdo: Antonio Durán Jaramillo.”62

Indudablemente se presentaban tiempos difíciles para la Iglesia. Ese mismo año, con la llegada del sexenio democrático, y su “programa democrático revolucionario”, hay que tener en cuenta que sus primeras medidas tuvieron un fuerte sabor anticlerical, como la expulsión de los jesuitas o la extinción de todos los conventos. Pero D. Antonio Durán no perdió la fe y se quejó a la  alcaldía ante ciertos hechos y actitudes:

“Conviniendo altamente a los intereses y al bien de la religión y de la sociedad, que queden de un lado aclarados y desvanecidos ciertos hechos que la impiedad diariamente pretende poner de manifiesto para desvirtuar si posible fuera tirándole mas y mas á la divina religión cristiana y como quiera que en esta población se ha intentado, quiza como en pocos pueblos de España, rebajar tanto el valor de los Sacramentos, pisotear con gran descaro uno de los siete instituidos por Ntro. Sr. Jesús Cristo, el del Matrimonio, pretendiendo desligarse completamente de ese sagrado é indisoluble vínculo para unirse civilmente con otra persona, pero como ley civil no ha roto del modo que se queria el vinculo sacramental esa union tan escandalosa como ilicita no se ha podido llevar a cabo á pesar de todas las gestiones hechas para ello. (...) sin respetar la religion, la moral publica, la sociedad, se juntan propalando con cinico descaro que lo han hecho autorizados y bajo la salvaguardia de la ley (...)”63

Y como podemos ver, todo el escándalo se centraba en que una pareja se había casado por lo civil, pero eran los primeros y había que contar el asunto de raíz para evitar que se propagase la costumbre y la siguiesen otros. Los tiempos estaban cambiando y la Iglesia estaba perdiendo el control social que había mantenido durante siglos.

Como los ánimos no debían decaer, D. Antonio Durán no dudó en invitar a la corporación para que acompañara la procesión que tras la Misa Mayor del Corpus tendría lugar.64

 Y es que el ataque a la Iglesia aún continuaba en 1873, tras la dimisión de Amadeo I de Saboya, de ahí que se solicitara información sobre todo edificio que en el pueblo estuviese consagrado al culto y que no fuese de patronato o patrimonio particular, añadiendo que se procediese a su tasación del modo más exacto y factible.65

Hasta entonces la presencia de las autoridades municipales en los actos religiosos se consideraba tan natural que no se hacía necesario recordarlo. Pero las cosas estaban cambiando y el cura párroco no tardó en invitar al Sr. alcalde y demás corporación municipal al Te Deum que, con motivo del advenimiento al trono de S. M. el rey, se iba a celebrar en la Iglesia Parroquial.66

Así estaban las cosas cuando tuvo lugar el terremoto al que ya hemos hecho referencia. Como al templo se le habían practicado muy pocas reformas y mantenimiento desde sus levantamiento y aún menos durante el último medio siglo al período que vamos narrando,67 en el que el presupuesto para el mantenimiento del templo corrió a cargo del Ayuntamiento, esas reformas tan necesarias y que no llegaron,  contribuyeron a que aquella Natividad de 1884, el terremoto dañase el templo hasta el punto de hacerlo inhabitable y tener que trasladar los enseres y oficiar la misa en la casa palacio de Conde del Castillo de Tajo como ya hemos apuntado más arriba.

En 1886 se nombró a D. Eduardo de Solano como encargado por el Exmo Sr. Comisario Regio, para tomar los datos necesarios para el proyecto de la nueva Iglesia, que en realidad no iba a ser nueva sino reformada.68

Ese mismo año, D. Antonio Salgado, a la sazón cura de Fuente de Piedra informaba al alcalde del paso del nuevo obispo de Málaga D. Marcelo Spínola y Maestre, a los efectos de que la autoridad municipal se desplazase a la estación de ferrocarril para saludarle y presentarle sus respetos.69

Hemos comentado más arriba como la festividad del Corpus era muy celebrada, pero entrañaba ciertos “riesgos”. Para evitarlo se recurría a la Guardia Civil cada año. Así, en 1890, el alcalde se dirigía al Comandante de Puesto de la Guardia Civil para que los individuos de la fuerza de seguridad concurriesen a la función religiosa que tendría lugar el 5 de junio de ese año  con dos objetivos, dar mayor esplendor a dicha función y evitar cualquier tipo de desorden que por la concurrencia de las muchas personas que se esperaba pudiera ocurrir.70 Otro tanto ocurría con los Carnavales, también muy celebrados y no exentos de altercados como ya lo anunciaba en 1891 el Sr. Alcalde al dirigirse al Comandante de Puesto para que estuviese alerta ante la proximidad de esas fiestas.71

En 1889, una vez reconstruido el templo, tras cinco años, volvieron a él los enseres custodiados en el palacete del Conde del Castillo de Tajo desde enero de 1885 y se empezó a oficiar de nuevo la misa en el recién estrenado templo.

Pero aún faltaban muchos elementos al edificio que se irían añadiendo posteriormente. Las campanas, fundidas en 1912, no subieron a la torre hasta 1913, año en que el proveedor, Constantino Linares las instaló. Y habría que esperar a 1926 para que D. Mateo Maroc y March colocase y dejase funcionando el reloj.72

Finalmente, los daños causados en el templo, y especialmente a las imágenes y enseres la mañana de aquel funesto martes 13 de mayo de 1936, fecha previa a la Guerra Civil Española, se irían restituyendo de forma paulatina en los  años sucesivos.

 

 

Fragmento de “Historia Temática Villafontense”

Capítulo.- LUGARES CON HISTORIA:

 El Templo y su administración

Francisco Muñoz Hidalgo

(Obra en composición)

 

 

 

 

NOTAS

 

(1) Desde 1462 año de la expulsión mora a 1547 en que se funda oficialmente el pueblo bajo el nombre Fuente la Piedra.

(2) Pedro de la Cámara se convierte así en el primer habitante de Fuente de Piedra, dado que es el único al que se permitió albergar permanentemente en el lugar. Sobre este personaje puede consultarse el tema a él dedicado en el bloque Personajes con Historia.

(3) MARTIN YEGROS: Historia de Antequera. pág 407. Archivo Catedralicio de Málaga, Legajo 642. Pza. 14

(4) MORALES, A.: Descripción General de España. fol. 130.

(5) No hemos de olvidar que el pueblo se fundó bajo la regencia de Carlos I de España y V de Alemania, el mismo año de la batalla de Mülberg, lucha en plena Contrareforma combatiendo el protestantismo.

(6) MARTIN YEGROS: Historia de Antequera. pág 407. Archivo Catedralicio de Málaga, Legajo 642. Pza. 14,  y Actas Capitulares 47 fol. 469 vº. leg. 89 pza. 1. Años 1573-1587. Sobre este tema también se puede consultar el tema: La Patrona: Su historia y el cambio de advocación. 

(7) Sobre este tema véase el capitulo titulado: Cementerio.

(8) Archivo de Padres Trinitarios: Protocolos de PP.TT. fol. 376

(9) GUILLEN ROBLES, F.: Historia de Málaga y su Provincia. Málaga 1874.

(10) GARCIA DE LA LEÑA, C.: Conversaciones históricas malagueñas. pág. 31.

(11) GARCIA DE LA LEÑA, C.: Op. cit. pág. 32.

(12) Para que quedase constancia de este evento se mandó esculpir una inscripción que actualmente se encuentra en el cancel de la Iglesia

(13) Archivo Municipal de Antequera.

- A.M.F.P.: Moradores de la población de Fuente de Piedra, según aparece del tomo 4º del Catastro de la Ciudad de Antequera al folio 2.653 que tuvo principio en el año de 1770. fols. sin numerar.

(14) De la pág. 7. Casa de D. Cristóbal Rodríguez.

(15) Ibidem págs. 19-20 Casa de D. Diego de Torres, jornalero.

(16) Ibidem pág. 24 Casa de D. Francisco Villalobo, zapatero.

(17) Ibidem de las pags. 46-47. Casa de D. Francisco Santaella, arriero.

(18) Ibidem de la pág. 105 (titular propiedad ilegible). En este caso, un capellán es un sacerdote que oficia en un oratorio privado y una capellanía, una fundación particular convertida en beneficio eclesiástico.

(19) A.M.F.P. Real Instrucción sobre Pósito año de 1753. Instrucción sobre construcción Casa Panera y fuente pública (manuscrito).

(20) Ibidem Año 1879 doc. Nº 68.

(21) Para más detalle consúltese el tema El Palacete del Conde del Castillo de Tajo, en los bloques: Arquitectura Civil y Lugares con Historia.

(22) Leyenda de la lápida véase los temas: El Terremoto y Lápidas Conmemorativas.

(23) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1885 doc. Nº 20

(24) Nos estamos refiriendo a la más conocida como Fábrica de Abonos.

(25) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1885 doc. Nº 7

(26) Ibidem. Doc. Nº 8.

(27) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1842 Nº 2.

(28) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1842 Doc. Sin numerar.

(29) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1842 Doc Nº 9

(30) Ibidem Año 1848 Doc. Nº 10

(31) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1848 doc. Nº 8.

(32) Sobre este asunto puede verse el bloque titulado La tierra y más concretamente el capítulo dedicado a las Desamortizaciones Decimonónicas.

(33) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1849 doc. Nº 454

(34) Ibidem Año 1850 doc. Nº 141.

(35) En estas fechas de 1850, el cura ya había cumplido su condena eclesiástica y D. José Duarte había vuelto a la parroquia

(36) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1850 doc. S/N

(37) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1854 doc. Nº 387

(38) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1857 doc. Nº 444

(39) Ibidem año 1856 doc. Nº 268

(40) Ibidem doc. Nº 260

(41) Ibidem Año 1857 doc. Nº 525

(42) Ibidem doc. Nº 467.

(43) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1857 doc. Nº 428

(44) Ibidem doc. Nº 416

(45) Ibidem doc. Nº 367

(46) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1858 doc. Nº 128.

(47) A,M.F.P. Doc. Sec. Año 1858 doc. Nº 47

(48) Ibidem año 1860 doc. Nº 102

(49) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1861 doc. Nº 348.

(50) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1861 doc. Nº 348

(51) Ibidem doc. Nº 347

(52) Ibidem año 1863 doc. Nº 311

(53) Ibidem doc. Nº 241

(54) Ibidem doc. Nº 174

(55) Ibidem doc. Nº 175

(56) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1866 doc. Nº 176.

(57) En 1868 tiene lugar la Revolución conocida como “La Gloriosa” que derrocará a Isabel II.

(58) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1868 doc. Nº 80

(59) Por otra parte, las fechas en que esto se solicita no permitiría a la Línea de Sierra de Yeguas, que es donde se encontraba el puesto más inmediato, acceder dadas las circunstancias políticas del momento.

(60) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1868 doc. Nº 79

(61) Nos resistimos a creer que por las fiestas patronales de Fuente de Piedra la Cia de Ferrocarriles de Córdoba a Málaga estableciese servicios especiales. Más bien hay que considerar esta valoración en el sentido de presionar para obtener esa pareja de números de la Guardia Civil que se solicitaban por lo delicado del momento. No hemos de olvidar que días más tarde (19 de septiembre) tiene lugar la Revolución de 1868, llamada “La Gloriosa”.

(62) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1869 doc. Nº 477.

(63) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1872 doc. Nº 450.

(64) Ibidem doc. Nº 446

(65) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1873 doc. Nº 211

(66) Ibidem. Año 1875 doc. Nº 197

(67) Nos referimos al período comprendido entre la Desamortización Eclesiástica de Mendizábal (1836) a 1884, año en que tuvo lugar el seismo.

(68) Ibídem Año 1886 doc. Nº 70

(69) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1886 doc. Nº 35.

(70) Ibidem Año 1890 doc. Nº 148.

(71) Ibidem. Año 1891 doc. Nº 60.

(72) Para evitar duplicidad en los datos, remitimos al lector interesado a consultar el tema: El Templo en el bloque titulado Arquitectura Religiosa.

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