Ranos 54-55
Ranos 54-55

FUENTE DE PIEDRA

 

Transportes y Comunicaciones

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EL TELÉGRAFO

 

Sólo nos damos cuenta del valor del

idioma  cuando debemos escribir un telegrama

(Evaristo Acevedo)

La envidiable situación geográfica de que goza Fuente de Piedra fue crucial cuando se decidió el trazado del tendido férreo que unía Córdoba y Málaga,1  y a partir de ahí, múltiples los beneficios económicos, sociales y políticos que el municipio obtendría,2 como ya hemos visto en algunos de los capítulos que conforman este volumen.

Pero centrémonos ahora en el telégrafo,3 esa parte de la infraestructura del ferrocarril que, descubierta dos décadas antes, se implantó en todas las estaciones para garantizar la correcta circulación de trenes en ambos sentidos y evitar el peligro.

Con el ferrocarril llegó el telégrafo. Los jefes de estación habían de informar a las dos estaciones limítrofes el tráfico ferroviario que se aceptaba o enviaba de una a otra.

A su vez, este  medio de comunicación fue utilizado por las autoridades civiles y militares en momentos críticos, lo que significaba un enorme avance en la rapidez de la información.

Los hilos telegráficos iban paralelos a la vía y a veces se rompían, los rompían intencionadamente, o estaban tan sumamente bajos que los carros, al pasar de un lado a otro, terminaban derribándolos, con lo cual la comunicación quedaba cortada. Las autoridades denunciaban las incidencias que se producían y velaban por que la línea telegráfica estuviese franca en todo momento.4

Cuando se saboteaba la comunicación, los hilos telegráficos eran amarrados a las entradas de los túneles con lo cual, al cruzarse la corriente provocaba la avería y la imposibilidad de emitir o recibir partes de urgencia. Era misión de los alcaldes vigilar de cerca el tramo que cruzaba el término de su jurisdicción y no podían consentir que unos bromistas o saboteadores pusieran en peligro la vida de los pasajeros, o se abusara del ferrocarril.

Dependiendo del número de incidencias producidas felicitaban al máximo responsable municipal o se le recriminaba su falta de celo. Así, en marzo la Inspección de Ferrocarriles felicita al alcalde por el  celo desplegado5 y medio años más tarde, en octubre, se le amenaza con exigirle responsabilidad, dado que la misma Inspección que meses antes le felicitaba manifiesta al gobernador civil que la alcaldía era negligente en la tramitación y el castigo de las denuncias.6 Si la más frecuente era la de cruzar la vía con el ganado al tiempo que pasaba el tren,7 hubo otras en que se intentaba causar daños en las líneas telegráficas con el objeto de producir alarma.8

Cuidado especial se tenía en momentos críticos como ocurrió en septiembre de 1868,9 que dio lugar al llamado “sexenio democrático” desembocando posteriormente en la llegada de la I República. Lógicamente, las autoridades deseaban y necesitaban estar informadas en todo momento de cuál era la situación en puntos extremos, como era el caso de Fuente de Piedra respecto a su capital de Provincia. Por este motivo entendemos que se estableciese esa vigilancia especial10 sobre los hilos del tendido telegráfico.

Durante el sexenio democrático, especialmente en 1869,  se produjeron algunos levantamientos que indujeron a adoptar nuevas medidas para evitar que fuese interceptada11 la vía férrea o los hilos del tendido telegráfico.12

A lo largo de la Historia vemos que uno de los pilares en los que se ha sustentado el poder es la comunicación. De ahí que todos los gobiernos hayan intentado mantener al máximo rendimiento los medios de comunicación con los que contaron. En el siglo XIX, la revolución del transporte vino de la mano del ferrocarril, y la aparición del telégrafo adelantó en tiempo las órdenes que se dictaban desde la capital. De ahí la preocupación por mantener francas todas las líneas de comunicación, tanto para la seguridad del transporte físico de personas como las que se servían para el transporte de ideas u órdenes.

Y es en la segunda mitad del siglo XIX cuando se produce el  despegue industrial de la zona13 al amparo del ferrocarril y la febril actividad humana que llevó aparejada. Eran muchos los vecinos de los pueblos comarcanos que se desplazaban para coger los trenes mixtos que de continuo circulaban en una u otra dirección, o que hacían llegar a su muelle las mercancías solicitadas. La Fábrica de Abonos dio otro excelente empuje económico al pueblo. La actividad industrial iba en continuo aumento y se hacía necesario disponer de una estación telegráfica en el casco urbano para atender los asuntos comerciales a la mayor brevedad posible.

En estas circunstancias, el Ayuntamiento recoge en acta el 25 de noviembre de 1914 el acuerdo unánime de solicitar tanto para beneficio del municipio como el de los pueblos vecinos, por el bien que puede reportar, el establecimiento de una estación telegráfica, argumentando para ello, de una parte, la riqueza de la zona como la aportada por las salinas, la extensa explotación de remolacha, olivo y fábricas de aceite y, de otra, la necesidad de contactar con los centros comerciales con la rapidez que exigían los tiempos modernos. Y el argumento de mayor peso lo aportaba la existencia del tendido telegráfico del Estado, que corría paralelo a la vía férrea, por lo que sólo había que tirar un ramal desde la estación de ferrocarril hasta el lugar en que se ubicara la estación telegráfica. También, el Ayuntamiento se comprometía a facilitar el local donde hubiese que instalar la estación de forma totalmente gratis, adaptándolo a las necesidades del servicio y del personal que lo hubiera de prestar y dotarlo del mobiliario necesario para el correcto funcionamiento de la estación.14

Tres meses más tarde, el 11 de febrero de 1915 se recibía la respuesta: la Dirección General de Correos y Telecomunicación aprobaba la creación de una estación telegráfica, de servicio limitado,15 en Fuente de Piedra.16 El ayuntamiento pleno agradeció al entonces Director General del ramo dicha concesión y también trasladó su agradecimiento a D. José de Luna, a la sazón diputado provincial, sin cuya influencia, según los ediles, no se habría conseguido tal concesión.17

De inmediato, el ala sur del local recién adquirido para escuela de niñas en la calle Ancha,18 fue ocupada por los equipos de telecomunicación. Al efecto se le dotó del mobiliario necesario que, al no haberse consignado presupuesto para el mismo, se habilitó trasladando del ayuntamiento unas sillas y mesas para colocar los equipos de transmisión y accesorios de mantenimiento,19 y con cargo a imprevistos se adquirió el material necesario restante para no demorar la entrada en funcionamiento del servicio telegráfico.20

Fue así cómo en 1915 empezó a funcionar la tan deseada estación telegráfica, de la que se beneficiaban además, los municipios del entorno. Pero esta situación sólo duró hasta 1924. Se acababa de hacer un arreglo en las dependencias telegráficas21 a finales de junio de ese año, cuando al mes siguiente, el consistorio recibía la noticia por parte de la empleada de telégrafos anunciando que la estación había sido clausurada provisionalmente y ella, como encargada, destinada a la estación telegráfica de Alhaurín el Grande. La noticia cayó como un jarro de agua fría entre los ediles y vecinos del pueblo que no tardaron en manifestar su disconformidad, moviendo todos los hilos a su alcance para restablecer de nuevo el funcionamiento de la estación. Se entendía que la clausura era muy perjudicial para los intereses, no sólo de Fuente de Piedra, sino de los municipios próximos que eran usuarios permanentes de este servicio haciendo uso del mismo telegrafiando y remitiendo sus fondos a través de él.

Entendían los ediles que debía haber un equívoco o informe erróneo que llevó a la dirección del ramo a la clausura de la estación y recordaba que el ayuntamiento había hecho notables sacrificios para dotar al municipio de este servicio por entender que era primordial para el desarrollo del mismo; aportaba el local y el mobiliario necesario para su desenvolvimiento y una vez calmados los ánimos, decidieron dirigirse de nuevo a la Dirección General de Correos y Telecomunicación alegando una serie de puntos que consideraron de peso para restablecer el servicio. Entre ellos:

Que si la medida adoptada respondía al costo de mantenimiento, éste era muy reducido, ya que, recordaban, tanto el local como el mobiliario había sido facilitado por el ayuntamiento e incluso el reparto corría por cuenta del personal municipal, pagando sólo el estado el sueldo de la titular telegrafista; sueldo que quedaba compensado con las tasas abonadas por los usuarios que enviaban telegramas o giros. En contraposición, la supresión del servicio privaba a cinco pueblos próximos de los beneficios que la rapidez en el giro de fondos suponía.

Que los pueblos asistidos sumaban 16.210 habitantes, que bajaban a Fuente de Piedra para recoger la correspondencia que llegaba diariamente a la Estafeta de Correos a través del ferrocarril, produciendo una notable actividad en el servicio telegráfico diariamente.

Otro punto importante a tener en cuenta es que por Fuente de Piedra pasaban los hilo que desde el norte de la Península enlazaban con el norte de África y que cualquier tipo de avería en los hilos era rápidamente reparada por los celadores encargados de su custodia, lo que tampoco suponía ningún problema que agravase los costes del mantenimiento de la estación.22

Se recurrió a los ayuntamientos de los pueblos afectados: (Humilladero, Mollina, Alameda y Sierra de Yeguas), para que manifestaran por escrito su queja para adherirla a la de Fuente de Piedra y hacerla llegar a la Dirección General de Correos y Telecomunicación. También se recurrió al delegado gubernativo para que haciendo uso de su influencia interviniese en favor de la solicitud de reapertura del servicio telegráfico.

Finalmente, se acordó dirigirse al partido Unión Patriótica para que hiciese las gestiones oportunas y moviese los hilos más idóneos que condujeran a la reapertura de la estación telegráfica.23 Pero ninguna de las medidas adoptadas surtió el efecto deseado. La estación quedó clausurada y habrían de pasar varios años hasta que se restableciera el servicio.

A raiz de lo ocurrido, dos años más tarde, en 1925, al estar desocupada la casa que había ocupado la estación telegráfica, se autorizaba al maestro nacional D. Remigio Rubio, que a su vez era el alcalde, para que formalizase un contrato de alquiler a favor del entonces secretario del ayuntamiento D. Antonio Velasco para que ocupase la vivienda.24

Tras la guerra civil española se restablece de nuevo el servicio y la estación vuelve a su normal funcionamiento. Durante varios años utilizando el manipulador Morse, alimentado por un conjunto de baterías en serie que de forma permanente había que mantener con sal de amoníaco, hasta que a los años 60 el teletipo sustituyó al Morse. Un teletipo Olivetti que, a modo de máquina de escribir, estuvo funcionando en duplex hasta que las nuevas tecnologías lo dejaron obsoleto y el ordenador ocupó su lugar. Telégrafos no desaparecía, continuaba su función, indudablemente con menos intensidad pero la estación X-400 sigue manteniendo vivo el espíritu del telégrafo oficial, y el fax ocupando su puesto en nuevos tiempos y retos.

En 1977, por una nueva reestructuración de los servicios, la Dirección General de Correos y Telecomunicación elevaba a la categoría de Estafeta Postal la que hasta entonces había sido Agencia Postal, fusionándose con la Estación de Telégrafos que, bajo un mismo mando, coordina los dos servicios. En cuanto a la categoría de la oficina, en 2016 ha pasado de Técnica a Satélite, según el argot postal, con la consiguiente reducción en el horario del servicio.

 

 

Fragmento de “Historia Temática Villafontense

Capítulo.- TRANSPORTES Y COMUNICACIONES:

El Telégrafo

Francisco Muñoz Hidalgo

(Obra en composición)

 

 

 

      NOTAS

(1) El trazado del ferrocarril fue votado favorablemente por las Cortes el 3 de febrero de 1856.

(2) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1859 Doc. Nº 262.

(3) El telégrafo que inventó Samuel Morse permitía transmitir mensajes mediante pulsos eléctricos cifrados en el código por él inventado y que lleva su nombre . El 1 de enero de 1845, Morse y Vail inauguraron la primera línea telegráfica de los Estados Unidos entre Washington y Baltimore, que utilizaba su sistema de telegrafía. Este sistema fue el implantado en España y de forma genérica en toda la red ferroviaria para poner en comunicación cada una de las estaciones de ferrocarril con sus colindantes.

(4) A.M.F.P. Doc. Sec. Año 1865 Doc. Nº 257

(5) Ibidem Doc. Nº 151

(6) Ibídem Año 1866 Doc. Nº 143

(7) Ibidem Doc. Nº 155

(8) Ibidem Año 1867 Doc. Nº 316

(9) Por estas fechas se venían produciendo diversos altercados protagonizados por los trabajadores que estaban construyendo el canal de desecación de La Laguna Salada, en consonancia con el malestar general que vivía el país y desembocaría en la llamada Revolución de 1868, la Gloriosa o septembrina. Véase también el tema Crónica Histórica de La Laguna.

(10) Ibidem Año 1868 Doc. Nº 244 y 245

(11) Ibidem Año 1869 Doc. Nº 507

(12) Ibidem Doc. Nº 614

(13) La ingente actividad que La Laguna está desarrollando con la construcción del canal de desecación, la Fábrica de Abonos, Fábrica de Jabones, y el deambular de viajeros.

(14) A.M.F.P. Acta Capitular de 25 de noviembre de 1914.

(15) Las estaciones telegráficas en función del horario que prestara servicio se dividían en limitadas, como la de Fuente de Piedra, completas, completas prolongadas y permanentes.

(16) Comunicación  de la Dirección General de Correos y Telégrafos Nº 3251 de 11 de febrero de 1915.

(17) A.M.F.P. Acta Capitular de 17 de febrero de 1915.

(18) Edificio hoy ocupado por el cosistorio.

(19) A.M.F.P. Acta Capitular de  10 de marzo de 1915.

(20) El importe del material adquirido ascendía a 359,50 ptas. Conf. Acta Cap. de 14 de abril de 1915.

(21) Los arreglos de la oficina se hicieron la semana del 23 al 28 de junio.

(22) Los hilos del tendido telegráfico seguían la línea férrea. Sabido es que en Málaga, los cables submarinos comunicaban la Península con el Norte de África, argumento que aunque carente de valor al dejar el ramal sin servicio, fue utilizado como apoyo a la solicitud de reapertura de la estación telegráfica.

(23) A.M.F.P. Acta Capitular  de 31de  julio de 1923

(24) A.M.F.P. Acta Capitular de 5 de noviembre de 1925.

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